El resultado estuvo acompañado de un rendimiento más convincente, y se acerca a los puestos de clasificación. Galván convirtió dos goles.
El estreno de Leonardo Ponzio como técnico de River se dio en el estadio Monumental ante Independiente Rivadavia. El público reconoció el nombre del ex volante con aplausos, cuando fue mencionado por los altoparlantes.
La última presentación del equipo en ese escenario había sido ante Independiente Santa Fe, en aquella eliminación de la Copa Sudamericana. El fastidio hacia algunos jugadores se hizo notorio, y Martínez Quarta se llevó la gran reprobación de la noche.
La nueva imagen que viene ofreciendo River es positiva, no sólo desde los resultados, sino también con la propuesta futbolística. Los jugadores dejaron atrás el nerviosismo y la urgencia, para darle lugar a la pausa y la paciencia. El trío que integran Andrada, Almada y Correa provoca los mejores momentos del equipo.
La salida de Coudet parece haber descomprimido la situación de tensión que se vivía en la intimidad del club, y el nivel de varios jugadores comenzó a crecer. River tuvo muchas situaciones para convertir, y pudo concretar la primera a los 30 minutos, con un penal ejecutado por Montiel. La falta se la cometió Leonardo Costa a Correa, y el lateral se encargó de poner en ventaja al local.
Los mendocinos tienen una idea muy clara de juego, con decisión para presionar en la salida al rival, y también estuvieron cerca de convertir en varias oportunidades. El arquero Beltrán tuvo que esforzarse para impedirlo, principalmente cuando la diferencia ya era de dos goles. Galván fue el que estiró la cuenta a los ocho minutos de la segunda etapa, tocando la pelota con el pie derecho luego de un rechazo de Bolcato.
Independiente pudo descontar finalmente a través de Arce, golpeando la pelota con la cabeza dentro del área chica. River tenía controlado el desarrollo, pero ese gol le transmitió ciertas inseguridades. Las falencias principales aparecen en la zona defensiva, con desajustes en la zona central, y también con la ocupación de los espacios cuando los marcadores de punta avanzan hacia el campo rival.
El ingresado Sequeira hizo rebotar la pelota en el travesaño con un remate de media distancia, y el temor fue mayor en todo el estadio. Los visitantes no se desordenaron a pesar de estar perdiendo, y fueron inteligentes para llevar el juego hacia el campo de River.
Matías Fernández estuvo dos vece muy cerca de lograr la igualdad, pero Beltrán se anticipó con acierto. La tranquilidad llegó cuando Galván volvió a convertir con una definición exquisita. River, de a poco, empieza encauzar su destino para ir en busca del único título posible.
