En Vicente López, los goles de Mainero y Sepúlveda ilusionaban a los de Palermo, pero Canobbio descontó y todo terminó.
En una jornada memorable, Platense estuvo cerca de hacer historia, se impuso 2-1 a Fluminense en Vicente López, pero no le alcanzó y se despidió de la Copa Libertadores.
Ya desde el arranque, el equipo de Martín Palermo salió a presionar a los brasileños, tratando de ser preciso en los pases y ajustando marcas. Con su última línea adelantada y Mainero y Merlini manejando los hilos, el local tenía el control, pero le faltaba profundidad.
Enfrente, el uruguayo Canobbio era quien insinuaba peligro, pero no terminaba de asociarse con el venezolano Soteldo -bien controlado en su franja por Saborido- ni con Martinelli, por lo que Hulk casi no entraba en juego.
Precisamente el sector derecho era el elegido por el Calamar, que tocaba y no perdía la paciencia. Desde allí llegó primero Retamar, aunque le pegó de forma defectuosa, y a continuación Saborido probó los reflejos de Fábio, próximo a cumplir 46 pirulos.
Fluminense tuvo su primera aproximación con un disparo a la carrera de Ganso, que salió apenas alto. Enseguida tuvo trabajo el experimentado arquero brasileño -que ostenta el record de haber disputado más de 1400 partidos- al desviar primero un cabezazo de sobrepique del capitán Vázquez, y luego rechazar con un manotazo cuando acechaba Mainero.
Precisamente el 7 bravo local participó de una jugada enredada en la que Millán le facilitó las cosas, dado que la pelota le volvió a Guido Mainero y su remate -que se desvió un poco en Hércules- superó la resistencia de Fábio y provocó la primera gran emoción de la noche.
Platense no se conformó y mantenía alerta al arquero visitante. En eso Retamar sacó un tiro bombeado que salió cerquita de un ángulo. Y enseguida Merlini cedió para Mainero, cuyo centro a la cabeza de Bruno Sepúlveda -que le ganó nada menos que a Thiago Silva- hizo delirar a la gente, que con la serie igualada no paraba de soñar.
Ya en el complemento, un pase fallido de Ferreira generó la habilitación de Hulk para Agustín Canobbio, que superó a Vázquez y no perdonó.
El descuento le dio confianza a la visita y Hulk se lo perdió ante un Calamar que empujaba. Lo tuvieron Zapiola y Vázquez, pero no hubo caso: Fluminense se quedó el pase a semifinales y el heroico Platense, con las manos vacías.
