Con un penal a cargo de Villa y triplete de Arce, la Lepra goleó a los venezolanos, que habían logrado igualar de modo parcial con Ortiz.
En el estadio Malvinas Argentinas, Independiente Rivadavia goleó 4-1 a Deportivo La Guaira en el Grupo C, por la tercera fecha de la Copa Libertadores.
Hacía seis meses que el prolijo equipo venezolano -líder absoluto en la liga de su país- no conocía la derrota y arribaba a Mendoza acumulando dos empates.
De su lado, la Lepra llegaba con puntaje perfecto y de entrada imponía su tremenda capacidad en el juego aéreo. Así, un tiro libre a cargo de Villa no pudo ser bien conectado por Alex Arce, aunque más tarde tendría revancha.
Enseguida, el mismo colombiano avanzó por izquierda y recortó para adentro, aunque su remate fue devuelto por el arquero Varela y luego Fernández no pudo aprovechar el rebote.
Con entrenador argentino (Bidoglio) y otros dos compatriotas en cancha (el defensor Ortiz y el volante Cáceres), La Guaira agrupaba todas sus líneas en apenas treinta metros, se agazapaba para lastimar de contra y con esa estrategia buscaba repeler la ofensiva mendocina.
No obstante, el muro venezolano se derrumbó poco antes de la media hora cuando Fernández envió un centro preciso que el paraguayo Arce, con un cabezazo letal, mandó a la red.
Duró poco la ventaja local, porque luego de un corner y una chilena fallida de Londoño, la pelota le quedó al rosarino Guillermo Ortiz, quien le pegó como venía y marcó la igualdad parcial.
Antes del descanso, Peña pareció bajar dentro del área a Villa, que cayó de modo exagerado y convenció al árbitro ecuatoriano Menéndez Laos de cobrar un discutible penal que el propio Villa cambió por gol.
Y a continuación, el ex delantero de Boca recuperó el balón, escapó como una flecha por derecha y cedió al medio para la entrada francade Arce, que aumentaba el resultado para Independiente Rivadavia.
En el complemento, Bolcato salvó el descuento tras un corner que alcanzó a tocar Osio. Fue lo único que insinuó la visita.
Porque el local tenía control del juego: promediando la etapa, y en una jugada de extremo a extremo, Villa mandó un centro, Florentín se la bajó a Arce, el goleador no perdonó y señaló su triplete.
Mientras el contundente 4-1 resultaba irremontable para los visitantes, la fiesta en Mendoza se extendía porque – en su primera experiencia internacional- el conjunto de Alfredo Berti, gana, gusta, golea y llena de ilusión a su gente.
