El bolsonarismo gozará de una mayor presencia en el Congreso para avanzar con las reformas. Lula, su rival en el balotaje, llamó a los votantes a evitar el “retroceso” del país.
El candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, Flávio Bolsonaro, afirmó este miércoles que si resulta electo en el balotaje propondrá una serie de enmiendas a la Constitución, entre ellas una para reformar el Poder Judicial. Bolsonaro, quien también propone el fin de la reelección y la baja en la edad de imputabilidad, aseguró a la prensa que en Brasil no funciona “una democracia plena”. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, su rival en la segunda vuelta del próximo 25 de octubre, usó las redes sociales para pedir a sus seguidores que hagan campaña para evitar el “retroceso” del país ante una eventual victoria de Bolsonaro.
“La democracia está en crisis”
Tras reunirse con sectores conservadores en busca de nuevos apoyos, Flávio Bolsonaro sostuvo que Brasil no es una democracia plena y defendió aplicar reformas constitucionales “que son posibles”, entre ellas la judicial. Bolsonaro no escondió durante la campaña esa aspiración, que incluye un mayor control del máximo tribunal y un proceso de “impeachment” contra el juez instructor de la mayoría de los casos contra el clan Bolsonaro, Alexandre de Moraes.
El candidato del Partido Liberal abogó por enmiendas constitucionales para prohibir la reelección presidencial, para reducir la edad de imputabilidad penal y para una reforma tributaria. Bolsonaro rechazó las críticas de sus adversarios políticos, que lo acusan de tratar de menoscabar la democracia para terminar la tarea que no hizo su padre, y pidió “realismo” a la prensa.
Sin aportar pruebas, Bolsonaro acusó a Lula de “amenazar” a los directores de medios de comunicación y de haberse asociado con un juez del Supremo Tribunal Federal para investigar las fuentes de un periodista. “Ahora la democracia está en crisis. Lo que quiero es promover la paz, la seguridad jurídica y que Brasil vuelva a la normalidad”, dijo el líder de ultraderecha a los periodistas.
El Supremo Tribunal Federal está inmerso en una grave crisis institucional porque varios de sus jueces se vieron vinculados a un escándalo en torno al Banco Master, institución liquidada el año pasado por orden del Banco Central por un fraude que supera los 10 mil millones de dólares. En el curso de las investigaciones se descubrió que varios jueces tenían relaciones personales y comerciales con Daniel Vorcaro, el dueño del Banco Master, en prisión preventiva por su implicación en la trama.
“Es la hora de la verdad”
La derecha creció significativamente tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de Brasil tras los comicios del domingo pasado. El Partido Laborista obtuvo por sí solo 121 de los 513 escaños de la Cámara y 19 de los 54 escaños del Senado en juego. Los números ayudarán a Flávio Bolsonaro, si resulta electo, a impulsar proyectos para enmendar la Constitución: se necesitan tres quintas partes de los votos en cada Cámara (308 diputados y 49 senadores) para aprobar el cambio.
Lula aprovechó el inicio del debate en el Senado sobre la reducción de la jornada laboral para interpelar al todavía senador Flávio Bolsonaro sobre el sentido de su voto. “Quiero saber lo que Flávio Bolsonaro va a votar, quiero saber cómo va a orientar el voto del Partido Liberal”, planteó el presidente a través de un video publicado en sus redes sociales, en el que defendió la iniciativa que busca dotar de dos días libres a los trabajadores.
“Llegó la hora de conocer quién es quién en este país”, indicó Lula, quien ya el martes había apuntado que Flávio Bolsonaro “está en contra” de la iniciativa. “Para él, quien trabaja menos, tiene que ganar menos. Me gustaría verle explicar a una madre de familia qué factura debe dejar de pagar para poder descansar. ¿Comida? ¿Electricidad? ¿Alquiler?”, afirmó el jefe de Estado que va por la reelección.
El fin de la escala 6×1, como se conoce en Brasil, es una iniciativa que establece un máximo de 40 horas semanales y dota de al menos dos días de descanso sin que suponga una merma en el salario. Lula defiende la medida como una forma de que los trabajadores dispongan de más días de descanso para “poder estar más con la familia” y disfrutar del ocio que el actual régimen hace más complicado.
La iniciativa fue formalizada en el Congreso a través de una proposición de enmienda constitucional, que ya fue aprobada en mayo de este año por la Cámara de Diputados. Ahora debe ser analizada en el Senado y someterse a dos turnos de votación. El equipo de Lula confía en que la propuesta salga adelante antes de la segunda vuelta de las elecciones que se celebran el 25 de octubre y exponer las reticencias que ha venido mostrando la oposición conservadora de la mano de sectores empresariales para dilatar los plazos y presentar modificaciones.
“A quienes les gusta Brasil, a quienes les gusta la educación, la democracia, quienes quieren tener un empleo de calidad, seguir estudiando y ver a Brasil crecer, quien necesite mejorar su vida, vamos a las calles”, destacó Lula en X, donde se mostró convencido de ganar el día 25 de octubre. “No podemos permitir que el retroceso vuelva a este país”, dijo el jefe de Estado.
“Los estudiantes son antifascistas”
Mientras tanto, este miércoles, miles de estudiantes marcharon por el centro de Río de Janeiro para defender sus derechos, rechazar el avance de la extrema derecha y mostrar su respaldo a la continuidad del gobierno de Lula en Brasil. Armados con pancartas que decían “Fora Bolsonaro”, “Lula Presidente” y “Los estudiantes son antifascistas”, los jóvenes ocuparon pacíficamente varias calles del centro de la capital fluminense por cerca de cuatro horas.
El resultado fue tan sorprendente a nivel nacional como el que se vio en Río con el candidato conservador Douglas Ruas, quien contra todo pronóstico lideró la primera vuelta en los comicios a gobernador de ese estado, para los que los sondeos daban como ganador a Eduardo Paes, el candidato de Lula.
Los manifestantes destacaron la importancia de defender los derechos estudiantiles impulsados por Lula, no solo en la actual administración, sino también en sus dos mandatos anteriores (2003-2010). Con un coro a viva voz que decía “Trabajador, mira para acá, estoy en la calle para que tu hijo estudie”, los manifestantes llamaron la atención de los trabajadores que se asomaban por las ventanas para ver la marcha.
