Según Axios y ABC News, Trump se enfureció porque teme que las amenazas de Netanyahu de bombardear Beirut afecten las conversaciones con Teherán. Israel y Hezbolá siguieron intercambiando fuego.
De iniciar juntos la guerra contra Irán a tener una relación cada vez más tensa, el vínculo de Donald Trump y Benjamin Netanyahu estaría bajo fuego luego de que el presidente estadounidense llamara “loco” al primer ministro israelí y le dijera que, si no fuera por él, quedaría tras las rejas. Trump disparó una serie de insultos en una llamada telefónica con Netanyahu temiendo que las amenazas del israelí de bombardear Beirut afecten las conversaciones con Teherán, según informaron los medios estadounidenses Axios y ABC News. En medio de los cortocircuitos, Israel y Hezbolá continuaron intercambiando fuego mientras delegados libaneses e israelíes se reunían en Washington buscando poner fin al conflicto.
“Todo el mundo te odia”
La expresión utilizada por Trump en su conversación con Netanyahu habría sido “estás completamente loco”, luego de que el primer ministro israelí advirtiera que su postura no ha cambiado y que atacará “objetivos terroristas” en Beirut si Hezbolá no frena sus ataques contra Israel. “Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto”, le habría gritado el presidente estadounidense según dos fuentes conocedoras de la conversación.
Otra fuente citó a Trump diciendo: “¿Qué carajo estás haciendo?” y agregó que el presidente de Estados Unidos estaba “enojado”. La versión oficial de esta llamada es más diplomática, y elude cualquier mención a un choque entre ambos dirigentes, que acordaron lanzar de forma conjunta la ofensiva contra Irán el pasado 28 de febrero, una guerra que pasó a tener una escala regional y que se enfoca ahora en la crisis en el paso de Ormuz, bloqueado al comercio internacional.
“Las tensiones personales entre Netanyahu y los presidentes estadounidenses no son nuevas”, dijo a la agencia AFP el exembajador en Israel Dan Shapiro, ahora miembro distinguido del Atlantic Council. Durante tres décadas, Netanyahu intentó persuadir a los inquilinos de la Casa Blanca para atacar a Irán por su programa nuclear, y solo encontró un aliado en Trump.
El político israelí se reunió con Trump varias veces desde su retorno a la Casa Blanca en 2025. Y fue clave en lograr que el líder estadounidense cruzara la línea en febrero cuando aún intentaba decidir si ir o no a la guerra, informó recientemente el diario The New York Times. En su plataforma Truth Social, Trump agradeció este lunes a Netanyahu por lo que dijo que era un acuerdo para retirar a las tropas de Beirut y “detener los disparos” con Hezbolá.
Antiguos aliados de Trump como el presentador Tucker Carlson y la excongresista Marjorie Taylor Green acusan al presidente de dejar que Israel arrastrara a Estados Unidos a otra guerra en Medio Oriente. Esto, dicen, va en contra de los principios de “Estados Unidos primero” que representa el movimiento MAGA. Incluso el partido republicano, firmemente proisraelí, se encuentra cada vez más dividido.
Alrededor del 57 por ciento de los republicanos entre 18 y 49 años tienen una opinión desfavorable de Israel, frente a un 50 por ciento del año pasado, según mostró en abril una encuesta del Pew Research Center. El efecto de la guerra contra Irán en los precios amenaza las posibilidades de triunfo de los republicanos en las elecciones de noviembre.
“El único obstáculo”
Hezbolá es “el único obstáculo” para la paz entre Israel y Líbano, aseguró el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, al iniciar la cuarta sesión de negociaciones entre ambos países desde el comienzo de la guerra hace tres meses. Representantes de Israel y Líbano, que no mantienen relaciones diplomáticas, fueron recibidos el martes en el Departamento de Estado. Rubio no asistió y ninguno de los participantes hizo declaraciones.
El lunes Trump dijo que Netanyahu se había comprometido a no enviar tropas a Beirut y que Hezbolá iba a “cesar totalmente el fuego”. Pero luego Netanyahu volvió a afirmar que Israel “golpeará objetivos terroristas en Beirut” si Hezbolá proseguía sus ataques. El martes el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, volvió a la carga al afirmar que Estados Unidos había “validado” ese principio.
El ejército israelí atacó durante la jornada del martes una veintena de localidades, mientras que Hezbolá reivindicó varios ataques contra los militares israelíes que ocupan una parte del sur. Netanyahu declaró también que su ejército “continuaría operando como estaba previsto en el sur de Líbano”, donde avanza como nunca en casi 30 años, y señaló que pretende “aplastar” allí a Hezbolá para proteger el norte de su país de sus ataques.
“Sin Irán, no existiría Hezbolá”, remarcó Rubio en una audiencia en el Senado estadounidense, y también subrayó que Estados Unidos, que desempeña el papel de mediador, insiste en separar las negociaciones israelí-libanesas de las que se mantienen con Irán, algo que Teherán rechaza. Las conversaciones con la República Islámica para poner fin a la guerra en Medio Oriente, desencadenada el 28 de febrero por bombardeos estadounidense-israelíes sobre Irán, continúan “sin interrupción”, afirmó por su parte Trump.
Hezbolá arrastró a Líbano a la guerra regional el 2 de marzo, cuando atacó a Israel en apoyo de Irán. Desde entonces, la intensa campaña de bombardeos israelíes ha dejado 3.468 muertos, según el ministerio libanés de Salud. Al menos 26 soldados israelíes y un contratista civil murieron en el mismo período.
Hospitales bajo riesgo
Netanyahu amenazó el lunes con bombardear el suburbio sur de Beirut al señalar “violaciones repetidas” de Hezbolá del alto el fuego que teóricamente rige desde el 17 de abril. El martes, en ese bastión de Hezbolá en la capital libanesa muchas tiendas permanecieron cerradas y un dron sobrevolaba la zona a baja altura. En la milenaria ciudad de Tiro, el hospital Jabal Amel volvió a funcionar, al día siguiente de un bombardeo israelí que hirió a 39 miembros del personal.
El ataque fue tan evidente que las Fuerzas Armadas de Israel (FDI) admitieron este martes haber alcanzado “indirectamente” ese hospital en Tiro. En ese sentido, las fuerzas israelíes acusaron nuevamente a Hezbolá de “situarse sistemáticamente entre la infraestructura civil y los centros de población”, así como de “colocar su infraestructura cerca de instituciones médicas”. “Esto pone en peligro la vida de pacientes, personal médico y civiles de la zona, en violación del Derecho Internacional”, afirmaron las FDI.
Anandita Philipose, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Líbano (UNFPA), denunció que hay 13.500 mujeres embarazadas en riesgo por los ataques israelíes a hospitales. “La población de todo Líbano, en particular las mujeres y las niñas, se enfrenta a niveles espantosos de violencia, desplazamiento y pérdidas humanas”, aseguró Philipose en la rueda de prensa diaria del portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, en la que intervino por videoconferencia.
Por su parte el portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, evitó calificar de ocupación la ofensiva israelí en Líbano. “Es evidente que hay tropas israelíes en el Líbano y eso es algo que los propios israelíes admiten”, aseguró Dujarric en una conferencia de prensa en la que fue preguntado si el secretario general, António Guterres, califica como una ocupación, al menos parcial, las últimas acciones de Israel en territorio libanés.

