domingo, abril 26, 2026

La bomba que armó Milei golpea el corazón electoral

En marzo, el consumo cayó 14,6 por ciento. Ni en los municipios “ricos” se esquivan la malaria y la caída productiva. La pelea de Caputo y Sturzenegger, lo que ven con preocupación en la Iglesia y la duda de Peter Thiel sobre el contexto social.

El Presidente Javier Milei tiene un problema político de cara al 2027 y no es la interna de La Libertad Avanza. Las alertas que encendió públicamente esta semana uno de sus economistas de cabecera, Ricardo Arriazu, se evalúan en despachos oficiales como un asunto de cuidado desde hace meses. Arriazu, un defensor a ultranza del ajuste, aseguró que va a estallar el desempleo en la provincia de Buenos Aires. Evitó, por cuestiones naturales, decir que esa crisis es precisamente por el ajuste de Milei, pero no le erró a la conclusión: los números de la economía muestran un impacto fuerte de la recesión en la región donde hay 4 de 10 votos nacionales.

Las cifras muestran un desplome del consumo masivo de entre 5 y 18 por ciento en municipios “ricos” y “pobres”; el desempleo en niveles crecientes, caída en el crédito y procesos de mora muy fuertes. Además de una situación marcada de destrucción productiva y una violencia barrial en ascenso en los segmentos más marginados, que es relatada por dirigentes sociales y curas de la línea Papa Francisco.

Esta situación, como se contará más adelante, es lo que precipitó internas subterráneas en Hacienda, que salieron a la luz con chispazos informativos que funcionaron como indicios. Pero primero los datos.

Es menester admitir, en el inicio, que Arriazu tenía razón. Los números de empleo son interesantes de ver porque explican casi toda la deficiencia de política económica del gobierno de Milei. Desde noviembre del 2023 a enero del 2026 se perdieron más de 206 mil empleos en todo el país, con 22 de las 24 provincias cediendo puestos de trabajo. Y aquí lo más relevante: primero, que el corazón productivo del país es el más afectado, pero muy de cerca lo sigue el interior del país, lo que derrumba la teoría del gobierno y consultores afines sobre que el interior está bien y Buenos Aires está mal.

Segundo, que el AMBA no está mal, está muy mal. En los datos se observa que, del total de empleos perdidos, Buenos Aires se llevó el 34 por ciento, unos 71 mil. Pero el área centro está seriamente afectada. La CABA perdió casi 40 mil empleos; Córdoba 15.570 y Santa Fe más de 12.500. En pocas palabras, de los 206 mil empleos perdidos, la mitad está en el corazón comercial y productivo del país, en los núcleos más poblados y donde están la mayoría de votos.

En este contexto de no hay empleo ni dinero, el Conurbano mostró en marzo una caída del consumo 14,6 por ciento interanual en términos reales. Además, en el primer trimestre del año la baja fue del 10,6 por ciento. No hay, así, una reversión del ajuste del 2024 y 2025. Según datos de la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, la comparación es aún peor si se mide contra el 2023: allí, la contracción acumulada del consumo en el Conurbano es de 7,7 por ciento. El dato avisa que el “ciclo recesivo será prolongado”.

Los datos del Bapro muestran, además, algo delicado. Tomando el consumo financiado con dinero en cuenta como un proxy directo del ingreso corriente de los hogares, hay una caída en el consumo con dinero en cuenta aporta -10,5 puntos a la caída total de marzo (-14,6%). Mientras que en 2025 el crédito aún crecía (incidencia de +23,7 p.p. en rubros como Salud), en marzo de 2026 el crédito también se desplomó. Los consumos con tarjetas de crédito registraron una baja de -10,8% interanual tras 16 meses de expansión. Esto significa que se rompió el “amortiguador” financiero con –10,5 puntos porcentuales de caída del consumo entre 2025 y 2023 y acumula 19 meses consecutivos de retrocesos.

Lo que padecen los municipios

En el detalle de datos del Bapro se ve que hay 15 municipios que tienen caídas de consumo muy pronunciadas contra un 2025 que ya había sido pésimo: en Presidente Perón bajó 18,5 por ciento; Florencio Varela un 15, Merlo, uno de los distritos más poblados con más de 582 mil habitantes, tuvo una baja del consumo de un 14,3; lo mismo que Brown, con 584 mil pobladores y una caída del gasto familiar del 13,2. El otro dato fuerte es que entre los 15 distritos donde menos cayó el consumo, las caídas interanuales van entre el 5 y casi el 11 por ciento, es decir, siguen siendo números de catástrofe. En ese pelotón están La Plata, San Isidro, los partidos del sur como Quilmes o Lomas, pero también Tigre, Escobar y Brandsen.

Todo este escenario es el que armó internamente en el Gobierno una disputa entre el ministro de Economía, Luis Caputo y la hermana del Presidente, Karina, alineados con la necesidad de que la economía se recupere y frene algo el ajuste; contra Milei y Sturzenegger, que insisten en que no puede frenarse el recorte, porque es un activo del Gobierno.

Sebastián Pareja, el armador bonaerense de LLA, advirtió en privado que la situación en el Conurbano es de tensión. Los enviados del gobierno no pueden ya responder a la demanda social, que afecta a sectores medios y bajos. Un dato extra: Peter Thiel, el alemán dueño de Palantir que vino a instalarse al país para hacer negocios y conocer el proyecto liberal libertario, manifestó esta semana en una reunión con dos economistas muy cercanos al Presidente que es necesario ver qué sustentabilidad social tiene el programa.

Cuentan que Thiel, instalado en una mansión de 12 millones de dólares en Barrio Parque, preguntó por qué la prensa muestra una foto de una Argentina en crisis y Milei dice otra cosa. Lo que plantea Thiel, un enemigo público de la democracia, es lo mismo que dicen dos informes de bancos internacionales que están en el escritorio del ministro de Economía.

En el medio de la disputa política está la crisis con los municipios, que no sólo sufren el ajuste de partidas que hace Nación, sino que les aparecieron problemas inéditos con sus empleados. Los más grandes, que tienen entre 5000 y 7000 empleados, reciben reclamos de trabajadores que ven que el ingreso lo absorbe casi en su totalidad el pago de la tarjeta de crédito.

Antes, el plástico era usado después del día 15, hoy, apenas entra el sueldo, se va en el pago de deudas. Además, según confirmó este diario con al menos cuatro intendentes, empieza a haber empleados municipales que renuncian al empleo formal para evitar que las entidades con las que se endeudaron les confisquen el ingreso. Prefieren evitar eso y buscar empleos informales. Ese fenómeno está en expansión.

Los curas y los sociólogos

Hace unos días, en charla con este diario, tres curas que recorren el Conurbano contaron que la crisis económica tiene nuevos emergentes de conflicto: registraron que en los últimos tres meses hubo más de 20 enfrentamientos violentos, con armas, en barrios humildes y con chicos de cada vez menos edad. Y que la inseguridad ya pega incluso entre los vecinos de esos barrios. Además, en la parte del barrio donde hay trabajadores dedicados a las changas y trabajos de albañilería, el costo de la nafta golpea a los que tienen vehículos antiguos para el trabajo.

El tercer factor nuevo tiene que ver con lo que ocurre en los comedores: hace años vienen muy demandados, no es la novedad. Lo que sí se empieza a ver es que son cada vez más los padres con hijos que, terminada la hora de la comida nocturna, van a rogar por sobras del día.

Pablo Semán es sociólogo y camina los barrios desde hace años. Fue el primero en ver el emergente potente que era Milei antes de ser presidente. Identifica en el área más poblada del país problemas que no se mencionaban. Primero, advierte que hay gente que tiene varios empleos, que su salario está empeorando y que abrió, en paralelo, emprendimientos para ganar un peso extra, y que no están rindiendo.

Describe Semán que hay una especie de doble realidad, donde los trabajadores independientes y empleados de empresas consumen mucho, pero no se capitalizan. Y la otra parte, “bastante más extensa, que está calculándolo todo, que te cambian una salida a un restaurante por cinco cafés en la semana y que van rebajando y computando de forma para ellos inteligente la calidad de los placeres que se toman”.

En paralelo, entre los jóvenes se encuentran “gratificaciones de muy corto plazo y muy baratas. Diría que en general toda esta gente, los más jóvenes y los más grandes de este segmento de clase media, tiene planes de muy corto plazo”. Por último, Semán agrega a un dato novedoso: “entre esta gente aparecen enunciaciones tales como que están volviendo cosas que se habían ido En referencia a la inflación está como habiendo un registro de lo que está pasando en los últimos meses”.

Los tarifazos condicionan todo

Los datos bonaerenses a los que accedió este diario reflejan que los partidos ubicados en las zonas Oeste y Sur se presentan como los más afectados. Es que allí es donde se registran las mayores disminuciones en indicadores relevantes para la dinámica del ingreso corriente de los hogares, tales como el consumo con dinero en cuenta, el consumo en alimentos, el comercio de proximidad y los servicios. Además, el deterioro en estos distritos es más pronunciado debido a su dependencia casi exclusiva del ingreso corriente, sin apoyo de ahorro ni crédito corporativo.

Por ejemplo, en el caso de los Supermercados y Alimentos, en los locales del territorio se ve un ajuste de cantidades por sobre precios. “En términos concretos, implica menos ventas, menor rotación comercial y, por lo tanto, más presión sobre el empleo en comercios, logística y servicios asociados”, grafica el Bapro. Algo por el estilo pasa, también, en otros sectores intensivos en empleo local, como construcción, vivienda y esparcimiento. Allí, la fuerte caída del ticket promedio sugiere que los hogares están postergando gastos no esenciales, lo que impacta directamente sobre actividades que cumplen un rol central en la absorción de mano de obra, especialmente informal.

Aquí aparece un factor central para entender la crisis del conurbano: los tarifazos y aumentos de costos fijos. El incremento de gastos en Impuestos y Servicios se duplicó entre 2023 y 2025. El gasto de Salud y Educación es un síntoma de época, donde el consumo aumentó 16,6%. A diferencia de los impuestos y servicios donde no hay opciones hacia las cuales escapar, en estos rubros están las opciones gratuitas (publicas) o distintos niveles de “calidad”.

Naturalmente, este aumento de costos demolió el consumo. El análisis de rubros revela una migración forzosa del gasto. Sectores que antes impulsaban la actividad local, como Indumentaria (-26%) y Supermercados (-23%), están en niveles de contracción que comprometen la sostenibilidad de los comercios minoristas.

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