“Fate no se cierra”, fue el grito que volvió a recorrer las calles del centro porteño este miércoles ante la movilización de los trabajadores en reclamo de la reapertura de la fábrica de la familia Madanes Quintanilla, que cerró sus puertas y dejó en la calle a 900 familias. Acompañados por un gran cantidad de sindicatos, dirigentes y militantes, se movilizaron hasta Plaza de Mayo desde el Juzgado Laboral 17, donde consiguieron un fallo favorable para asegurar el pago de los salarios hasta junio.
La movilización partió desde el tribunal laboral en el que la jueza Liliana Rodríguez Fernández hizo lugar al reclamo por el incumplimiento de la conciliación obligatoria y trabó un embargo de 3 mil millones de pesos a la familia Madanes Quintanilla para asegurar el pago de salarios desde el cierre de la fábrica en febrero hasta junio.

“Si mantiene el hecho de no pagar se tiene que hacer un nuevo embargo y disponer de ese dinero para los trabajadores. Entendemos que la empresa tiene que aprender, Madanes no puede quedar como uno de los villanos más grandes de las historia, cuando decía que era un industrial y no un empresario”, sostuvo Alejandro Crespo, secretario general del Sutna.
Crespo calificó como una “extorsión” la decisión de Fate de no respetar la conciliación obligatoria dictada por el Gobierno nacional y aseguró que semanas antes del cierre de la fábrica se renovó toda la planta para poder seguir operando. “Esta lucha es la una punta del iceberg de muchas peleas que se dan en otras fábricas”, destacó Crespo.
“Se está dejando crecer el pasto sobre la única fábrica que produce cubierta para camión y colectivo en el país”, denunció Crespo al insistir en que el cierre de Fate pone en riesgo la soberanía nacional por el peligro de desabastecimiento para la logística de las mercaderías y materias primas. “En el país estamos viviendo una situación muy anti obrera y por eso le decimos a Madanes basta”, concluyó.
