El equipo económico proyectaría una inflación inferior al 20 por ciento para 2027 y un crecimiento económico de entre 3 y 5 por ciento, objetivos que hoy parecen bien lejanos.
El Gobierno presentará este martes el proyecto de Presupuesto 2027 con una apuesta optimista para el año electoral: proyectaría una inflación inferior al 20 por ciento y un crecimiento económico de entre 3 y 5 por ciento. Las estimaciones marcarían una fuerte desaceleración de los precios y una aceleración de la actividad respecto de 2026, aunque volverían a quedar sujetas a una incógnita que acompañó a los anteriores presupuestos de Javier Milei: la distancia entre los supuestos oficiales y la evolución efectiva de la economía.
El proyecto ingresaría este martes a la Cámara de Diputados, cuando vence el plazo previsto por la ley de Administración Financiera. A diferencia de otras presentaciones, Milei no concurriría al Congreso ni realizaría una cadena nacional. El texto establecería la hoja de ruta económica para el cuarto y último año de su mandato, atravesado además por las elecciones presidenciales en las que el mandatario ya anticipó que buscará la reelección.
Uno de los principales supuestos sería una inflación anual inferior al 20 por ciento. La previsión implicaría una desaceleración considerable frente a 2026. La mediana de las consultoras relevadas por el Banco Central estima actualmente que el Índice de Precios al Consumidor terminaría este año alrededor del 30 por ciento. La experiencia reciente, sin embargo, obliga a relativizar las previsiones oficiales: para 2026, Economía había proyectado una inflación de apenas 10,1 por ciento, muy por debajo de las estimaciones actuales.
Incluso algunas consultoras privadas anticipan dificultades para sostener una desaceleración lineal durante el próximo año. Econviews, dirigida por Miguel Kiguel, considera como escenario base que la inflación continuaría bajando durante los próximos meses, pero podría volver a acelerarse con las turbulencias propias del proceso electoral. El comportamiento de los precios será especialmente relevante para Milei, que pretende llegar a las elecciones mostrando la desinflación como uno de los principales resultados de su gestión.
El segundo supuesto fuerte estaría relacionado con la actividad. El Presupuesto contemplaría un crecimiento del Producto Bruto Interno de entre 3 y 5 por ciento durante 2027. Nuevamente, la estimación supondría una mejora considerable respecto del desempeño esperado para este año. El Relevamiento de Expectativas de Mercado proyecta para 2026 una expansión cercana al 2,1 por ciento, bastante por debajo del 5 por ciento que había previsto inicialmente el Ministerio de Economía.
Para alcanzar ese crecimiento, el Palacio de Hacienda esperaría una recuperación de la inversión y del consumo privado, junto con una contribución positiva del sector externo. La desaceleración inflacionaria permitiría, según el escenario oficial que trascendió, una recuperación de los salarios reales y del ingreso disponible de los hogares. De esa manera, el consumo volvería a convertirse en uno de los motores de una economía que llegaría al año electoral todavía condicionada por el ajuste y la debilidad de la demanda interna.
Otra de las variables centrales será el dólar. El proyecto debería revelar cuál sería el tipo de cambio utilizado por Economía para elaborar sus cuentas de ingresos y gastos. El mayorista cotizaba este lunes alrededor de 1.531 pesos, por encima de los 1.470 pesos que había proyectado el Gobierno para este período, mientras que las estimaciones privadas ubican la cotización hacia diciembre cerca de los 1.630 pesos. La trayectoria cambiaria será determinante para evaluar la consistencia de la proyección inflacionaria.
Más allá de las variables macroeconómicas, el Presupuesto también abrirá una negociación política con las provincias. Los gobernadores buscarán conocer qué fondos y obras públicas contemplaría el proyecto después del fuerte recorte aplicado desde el comienzo de la gestión libertaria. Esa discusión podría cruzarse con el tratamiento de la reforma política y el intento oficialista de eliminar las PASO antes de las elecciones de 2027.
El Gobierno necesitará además construir una mayoría parlamentaria para conseguir algo que no logró durante los primeros años de Milei: aprobar su propio Presupuesto. El oficialismo buscaría utilizar la sanción como una señal de previsibilidad fiscal hacia los mercados, mientras la oposición intentará discutir las partidas destinadas a provincias, obra pública y áreas afectadas por el ajuste.
