Según economistas ortodoxos, es como reconocer la apuesta a la recesión para combatir la inflación. Bausili, sin embargo, confía en que los sectores extractivos arrastrarán al resto
De espaldas a las opiniones más generalizadas, incluso de economistas neoliberales, de que hace falta “inyectar plata” en los mercados para levantar una economía que está planchada, el titular del Banco Central aseguró que seguirá adelante con una política contractiva, lo cual en la mayoritaria opinión de analistas se traducirá en mayor recesión. “Hay sectores que sufren y sectores que crecen”, expresó Santiago Bausili en una conferencia que dio este miércoles. “Pero se está empezando a ver que los sectores a los que les va mejor, comienzan a tener un impacto en los más rezagados”, aseguró.
Bausili se manifestó “bastante optimista” con respecto a la posibilidad de que se sostenga un proceso de desaceleración de la inflación, y aseguró que el aumento del índice de precios al consumidor de agosto será “obviamente” menor al de julio (2,1 por ciento) y “probablemente” también inferior a la inflación de junio (1,9 por ciento).
En una conferencia virtual organizada por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el titular de la autoridad monetaria señaló que no está previsto “en el corto plazo” el levantamiento del programa de compras de dólares. El acumulado al 18 de agosto alcanzó a USD 13.664 millones desde principios de año, aunque gran parte de esa cifra no se sumó a las reservas internacionales en divisas.
En la misma presentación defendió la reciente decisión de habilitar créditos en moneda extranjera a sectores no exportadores, por entender que “los argentinos ahorramos en dólares y es importante encontrar canales para que ese ahorro se transforme en inversión”.
Bausili justificó su optimismo respecto de una baja de la inflación para el actual mes de agosto, y en los meses sucesivos, en los datos que maneja la autoridad monetaria, que indican que “la inflación subyacente se encuentra en niveles comparables a los de 2017″. Justamente, el año en que acompañaba a Luis Caputo en el Ministerio de Economía, cuya gestión derivó en un nivel de endeudamiento insostenible en 2018, que sólo sobrevivió con el mega préstamo del Fondo Monetario Internacional.
Para evitar la disparada de los índices de precios, anticipó que el Banco Central “mantendrá el sesgo contractivo de la política monetaria, mientras la inflación no converja con la internacional”.
La mencionada política de contracción monetaria comienza a ser visto, incluso por bancos y empresas que en su momento apoyaron al gobierno de Milei, como causa de una recesión por falta de dinero en el bolsillo de los consumidores. Estas empresas hablan a través de sus economistas, que esta semana cruzaron a Caputo y Bausili con fuertes críticas a la política monetaria en marcha.
“El plan es insostenible”, coincidieron Pablo Goldín, Luis Palma Cané y hasta Carlos Melconian, quienes advirtieron que con la actual política de contracción monetaria es difícil suponer que, de aquí a las elecciones de 2027, no cabe esperar otra cosa que una mayor recesión.
Sin embargo, Bausili insistió ante el auditorio virtual del seminario de FIEL en que “vamos a crecer a tasas más altas”, ya que como el crecimiento “está liderado por la inversión del sector privado, conlleva una mejora de la productividad de mucha más calidad que cuando estaba centrada en el sector público”.
Respecto a la dualidad sectorial, con mejoras en la energía, la minería y el agro y retrocesos en la industria, la construcción y el comercio, Bausili aseguró que “se está empezando a ver que los sectores a los que les va mejor comienzan a tener un impacto en los más rezagados”.
Tampoco se observan coincidencias en cuanto al cuadro de situación en el sector externo. Mientras que entre los economistas críticos objetan, desde un enfoque neoliberal, que la actual estabilidad cambiaria no puede atribuirse a una paridad de equilibrio, “porque no la determina la oferta y la demanda sino una decisión política del gobierno”, advierten que este retraso cambiario provocado terminará generando un costo económico más grave cuando el sistema entre en una inevitable crisis por presión sobre el dólar.
El titular del BCRA, en cambio, ponderó la “relevancia de la performance fiscal” en el sector externo, lo que “nos permite progresar en la mejora del balance” de la entidad.
En relación con el flujo de divisas, planteó la diferencia con años anteriores, en los que “estábamos acostumbrados a una economía monoproducto”, en alusión a las liquidaciones de la soja y otros productos agrícolas y agroindustriales.
En la actualidad, con las exportaciones energéticas, “ya no hay un patrón relacionado con el clima o la estacionalidad, porque el petróleo se produce todos los días”, lo que lleva, además, a que los exportadores “manejen mejor el ritmo de las liquidaciones”.
