Docentes, catedráticos e investigadores de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires repudiaron el bombardeo estadounidense en Venezuela que culminó con el secuestro de su presidente Nicolas Maduro y su esposa Cilia Flores. En el comunicado advierten que se trata de “un precedente extremadamente peligroso que socava la seguridad colectiva global” y pone en riesgo a un continente que a partir de la “participación de sus pueblos en favor de los derechos humanos”, logró consolidar “una identidad regional de zona de paz”.
“Los bombardeos en territorio venezolano y la captura del presidente a cargo por fuerzas estadounidenses constituyen una flagrante violación del Derecho Internacional Público y un acto de agresión injustificable conforme a la Carta de las Naciones Unidas”, comienza el escrito divulgado por Laura Clérico, Raúl Gustavo Ferreyra, Roberto Gargarella, Leticia Vita, Martín Aldao, Marisa Herrera, Valeria Thus, Víctor Abramovich, Nancy Cardinaux y Carolina Cyrillo.
Los docentes creen que “al vulnerar los principios fundamentales de no intervención y respeto a la integridad territorial, se amenaza la estabilidad del orden internacional” y afirman que “la solución a la profunda crisis interna debe provenir del derecho democrático de las y los venezolanos de decidir soberanamente, jamás de la imposición de la fuerza externa por parte de Estados Unidos”.
Hasta el momento, solo las facultades de Ciencias Sociales y de Filosofía y Letras de la UBA se han pronunciado de manera institucional y oficial en relación al ataque estadounidense, repudiando el accionar de Donald Trump y alertando sobre la posible expansión del intervencionismo hacia otros países de la región.
Además, los juristas resaltaron que “en varias partes de la región se observa un crecimiento de gobiernos autoritarios, un aumento de militares en mecanismos institucionales, etc., a la par que se criminaliza el derecho a la protesta social”, poniendo en riesgo la “identidad de zona de paz” que “Latinoamérica ha construido, a lo largo de décadas de esfuerzo diplomático y de participación de sus pueblos en favor de los derechos humanos”.
“La comunidad internacional no puede permanecer pasiva ante una ruptura tan grave del orden jurídico y de la convivencia hemisférica. Es imperativo condenar esta agresión y defender, con claridad y unidad, los principios que han permitido evitar conflictos armados en nuestra región durante generaciones”, cerraron.
