La Comisión Interamericana remarcó en un comunicado que la violación del derecho internacional suele provocar vulneraciones de los derechos humanos.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó este martes su “profunda preocupación” por la operación militar estadounidense en la que fueron secuestrados el presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. En paralelo, miles de transportistas se manifestaron en las calles de Caracas para pedir el regreso de ambos.
La CIDH afirmó en un comunicado que la historia de la región ha evidenciado que la falta de acatamiento del derecho internacional suele provocar mayor posibilidad de vulneración de los derechos humano. “Por esta razón la Comisión destaca la relevancia de la aplicación del derecho internacional, con pleno respeto a la soberanía, la integridad territorial, el principio de no intervención y no agresión, la prohibición del uso de la fuerza, y la protección integral de los derechos humanos, conforme a lo establecido en la Carta de la OEA y en la Carta de Naciones Unidas”, señaló.
Al mismo tiempo, la Comisión también celebró las recientes excarcelaciones de presos por razones políticas en Venezuela e instó al gobierno venezolano seguir en ese camino. La tarea principal del organismo con sede en Washington es documentar violaciones de derechos humanos y solicitar medidas de protección cautelares para personas en la región.
“Exabrupto total”
Venezuela trabaja en la identificación de restos humanos hallados luego del ataque de Estados Unidos el 3 de enero que provocó la captura de Nicolás Maduro, informó el ministro del Interior, Diosdado Cabello. “Las explosiones fueron tan fuertes que hay personas que no sabemos dónde están”, dijo en una rueda de prensa. “Gente fragmentada de tal manera que es imposible identificar, quedaron en pedacitos”, describió.
El saldo oficial da cuenta de al menos 100 muertos. En ese ataque murieron unos 55 uniformados, incluidos 32 cubanos, del esquema que custodiaba a Maduro. La policía científica junto a medicina forense están realizando los estudios que se hacen para ver el ADN de pedazos de restos humanos de los fallecidos en el ataque militar estadounidense, apuntó el dirigente chavista. “Es un exabrupto total lo que hicieron contra Venezuela cuando la gente estaba dormida. Murieron, ni cuenta se dieron”, añadió.
En un comunicado publicado en su canal de Telegram, el ministro de Defensa Vladimir Padrino López indicó: “En esta nueva coyuntura, Venezuela seguirá avanzando victoriosa hacia su destino de grandeza y gloria. Nada ni nadie podrá detener su marcha”. Y recalcó: “Nos corresponde continuar garantizando la paz y los cimientos de la República, con firmeza, unión nacional y profunda conciencia histórica, preservando la existencia del Estado Nación”.
Marcha de transportistas
Mientras tanto, miles de transportistas recorrieron este martes varias calles en el oeste de Caracas para exigir la libertad Maduro y su esposa Cilia Flores. La caravana estuvo encabezada por motociclistas que, en su mayoría, iban vestidos de blanco, mientras portaban banderas de Venezuela y tocaban las bocinas de sus vehículos.
Los transportistas atravesaron parte de la principal autopista de la capital venezolana, la Gran Cacique Guaicaipuro, hasta llegar al Paseo de la Revolución, en la avenida Bolívar, uno de los sitios emblemáticos del Gobierno para realizar concentraciones políticas. “Aquí estamos firmes, consecuentes y en las calles”, gritó un manifestante chavista en medio de la caravana, según imágenes transmitidas por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
“Hoy en día le decimos al mundo entero que estamos en contra de esos gringos que quieren abarcar todo el país. Venezuela no será uno de ellos”, expresó una de las transportistas presentes, de acuerdo a una nota publicada en la página web del Partido Socialista Unido De Venezuela (PSUV). “Nosotros estamos aquí en pie de lucha para defender nuestra Patria y el sector transporte hoy sale a las calles a demostrarle al mundo entero que nosotros estamos rodilla en tierra, como le decía nuestro comandante Hugo Rafael Chávez Frías”, añadió.
Juan Gaspar, otro de los manifestantes motorizados, manifestó en la misma línea: “Nosotros estamos aquí para defender nuestra Patria y para decirle a ese imperio que no podrán con nosotros y no pisarán más el suelo de Venezuela, porque aquí está el sector transporte para que lo vea el mundo entero defender este país”.
Tras la captura de Maduro, los seguidores de la llamada revolución bolivariana anunciaron que estarían de forma permanente en las calles para exigir el retorno del mandatario. También han expresado su apoyo a Delcy Rodríguez, quien fue juramentada el pasado 5 de enero como presidenta interina, luego de ser convocada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para ejercer el cargo.
El ataque de septiembre
Por otro lado, funcionarios estadounidenses informaron a The New York Times bajo condición de anonimato que el Pentágono habría utilizado una aeronave secreta con apariencia civil en el primer ataque contra una embarcación a principios de septiembre que, según la Administración del presidente Donald Trump, transportaba drogas, una operación que causó la muerte de 11 personas en aguas internacionales del Caribe, cerca de Venezuela.
De acuerdo con el diario, la aeronave no llevaba armamento visible bajo las alas y ocultaba sus municiones dentro del fuselaje, además de no presentar ningún tipo de apariencia militar. Funcionarios citados por el rotativo señalaron que observaron imágenes de vigilancia del ataque. Las grabaciones muestran que el avión descendió a baja altura y que la embarcación regresó hacia Venezuela tras detectarla, antes del primer ataque.
Según The New York Times, dos sobrevivientes del primer ataque parecieron saludar posteriormente a la aeronave desde los restos del casco volcado, antes de morir en un segundo ataque que también hundió los restos de la embarcación, lo que ha intensificado las críticas sobre la legalidad de la operación. Desde entonces, el Ejército estadounidense ha optado por emplear aeronaves militares claramente identificables, incluidos drones MQ-9 Reaper, en ataques posteriores.
La operación fue una de las más de 35 ejecutadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos contra embarcaciones en aguas internacionales, bajo la justificación de combatir el narcotráfico en el marco de la misión denominada “Lanza del Sur”. Esta creciente presión regional antes de la captura de Maduro comenzó en agosto, cuando Trump ordenó un despliegue con buques y aviones militares en el Caribe.
Los disparos contra lanchas iniciados en septiembre han dejado hasta ahora un centenar de muertos. Cada disparo ha sido anunciado en redes sociales por la Casa Blanca, en publicaciones en las que por lo general se adjuntaba un video de una lancha flotando en el agua antes de una gran explosión y un incendio posterior. En ninguna ocasión Washington ha mostrado evidencias de que sus objetivos estuvieran traficando narcóticos o que representaran una amenaza para el país.
Tanto el Gobierno de Maduro como el de Gustavo Petro en Colombia —también acusado por Trump de mantener vínculos con el narcotráfico— han denunciado los bombardeos sobre el mar como asesinatos y ejecuciones extrajudiciales. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), por su parte, advirtió que se trata de violaciones del derecho internacional y pidió a Estados Unidos que ponga fin a estas acciones.
A todo esto se une el ataque, anunciado por Trump en diciembre, sobre un muelle en el litoral venezolano supuestamente empleado por la banda criminal Tren de Aragua y que supone el primer bombardeo sobre un objetivo en territorio venezolano por parte del gobierno norteamericano antes de la operación llevada a cabo para secuestrar a Maduro y su esposa.
