Para conservar la marca en el mercado, cierra una fábrica de calzado deportivo para importar desde Asia. Una línea tradicional de golosinas mudó su producción a China
La tradicional marca de zapatillas John Foos cerrará su planta de Beccar para dejar de fabricar en la Argentina e importar calzado terminado desde Asia, mientras que Georgalos confirmó que ya produce en China una línea de su emblemático Flynn Paff.
El caso más resonante es el de John Foos, histórica firma de calzado fundada en la década de 1980 y convertida en marca de culto durante los años noventa. La empresa decidió cesar antes de fin de abril la producción en su planta de Beccar, partido de San Isidro, donde actualmente trabajan unas 50 personas. La firma llegó a emplear cerca de 400 trabajadores en 2023, por lo que el cierre consolida un fuerte proceso de ajuste y retracción productiva.
En un comunicado, la empresa señaló que atraviesa “un proceso de reestructuración interna orientado a adecuar su operación y garantizar la sustentabilidad del negocio en el largo plazo”, y afirmó que el objetivo es “consolidar una estructura sólida que permita a la marca continuar activa y proyectarse hacia el futuro”. En la práctica, la compañía abandonará la producción local para reconvertirse en una importadora de zapatillas terminadas, manteniendo en el país únicamente el personal administrativo indispensable.
Según trascendió, la firma ofreció acuerdos de desvinculación con indemnizaciones de entre 60 y 70 por ciento y advirtió que podría avanzar con un concurso preventivo si no logra consensos con los trabajadores, trasladando la disputa al plano judicial.
La reestructuración no fue sorpresiva. Operarios de la empresa señalaron que el proceso de deslocalización comenzó hace tiempo, primero con el reemplazo de parte de la fabricación local por el ensamblado de componentes importados y luego con la sustitución directa por producto terminado proveniente del exterior. El giro se aceleró en un contexto de mayor apertura importadora y de apreciación cambiaria, que volvió más rentable traer mercadería fabricada afuera que sostener la producción doméstica.
La compañía no importará directamente desde China debido a la vigencia de medidas antidumping sobre el calzado de ese origen. Desde 2021 rige un valor FOB mínimo de 15,70 dólares por par para el ingreso de calzado chino, una barrera que sigue vigente mientras se revisa la normativa. Por eso, las empresas del sector están migrando sus compras hacia otros polos asiáticos como Vietnam o Tailandia.
La discusión sobre la pérdida de competitividad industrial también quedó expuesta esta semana con las declaraciones del presidente de Georgalos, Miguel Zonnaras, quien confirmó que la compañía produce en China una línea de su clásico Flynn Paff que luego importa para vender en el mercado local.
“Yo soy de ADN industrial, pero también muy pragmático en el sentido de que el proyecto tiene que ser rentable y sustentable en el tiempo”, afirmó el empresario. Según explicó, el problema ya no pasa por el costo de las materias primas o la tecnología, sino por la estructura de costos general de producir en el país.
Zonnaras sostuvo que los insumos básicos tienen precios internacionales similares en todo el mundo y que la tecnología de la industria alimenticia se encuentra estandarizada globalmente. En ese marco, atribuyó la pérdida de competitividad a la carga tributaria, la logística y los costos estructurales locales.
La confirmación de esa producción en Asia se conoció en medio de suspensiones rotativas en su planta de Victoria, donde trabajan unas 630 personas. Según el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación, alrededor de 20 operarios se encuentran bajo ese esquema, cobrando el 80 por ciento de su salario bruto.
