Las autoridades cubanas denunciaron que muchos migrantes son encarcelados indefinidamente o enviados a África, separados de sus familias.
El Gobierno de Cuba criticó este martes a Estados Unidos por las deportaciones de cubanos a terceros países y culpó a Washington de impulsar la migración de los isleños hacia el país norteamericano, empujados por los efectos de la guerra económica.
El vicecanciller de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, cargó nuevamente contra la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, en un extenso mensaje en la red social Facebook. “En su campaña de deportaciones, ha expulsado de ese país a decenas de cubanos que terminan en otros continentes, separados de sus respectivas familias y carentes de medios de sustento”, señaló.
Los deportados
Durante los últimos meses, Washington ha ampliado las deportaciones de inmigrantes a terceros países, al enviar a personas de nacionalidad cubana, venezolana, nicaragüense, afgana, iraní, nepalí o turca a países africanos. A principios del pasado agosto, migrantes de Honduras, Cuba y Ecuador acusaron a la Casa Blanca de deportarlos a África a la fuerza y por sorpresa, lo que llevó a sus familiares en Estados Unidos a pedir ayuda a congresistas de Florida para gestionar su retorno al país norteamericano.
Cossío reprochó esta política de Washington y remarcó que también encarcela indefinidamente a otros cubanos migrantes, sin cargos concretos y los deja a ellos y sus respectivas familias en agonizante incertidumbre. El funcionario señaló que muchos cubanos llegaron a EE.UU. atraídos por políticas migratorias que los invitaban a emigrar tanto regular como irregularmente. “Su presencia allí y su estatus ilegal o irregular es fruto de las acciones de las autoridades y conductas oficiales”, subrayó el vicecanciller.
En reiteradas ocasiones, el ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha denunciado que muchos cubanos que han emigrado a EE.UU. son víctimas del trato discriminatorio habitual y creciente que sufren los recién llegados a ese país por parte de los servicios de inmigración. La Habana y Washington mantienen un convenio bilateral para que todos los migrantes que lleguen por mar al territorio estadounidense sean deportados de vuelta al país caribeño.
Durante el periodo fiscal 2025 (del 1 de octubre de 2024 al 30 de septiembre de 2025) llegaron a Estados Unidos un total de 33.056 cubanos, de acuerdo con datos de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de ese país (CBP, por sus siglas en inglés). La cifra en mención representó un desplome drástico en comparación con el año fiscal 2024 cuando llegaron 217.615 cubanos, debido al endurecimiento de las políticas migratorias de la Administración Trump.
El cerco de Trump
Las reiteradas críticas de Cuba se enmarcan en el contexto de la presión constante del gobierno de Donald Trump. El mandatario afirmó que el Gobierno de Cuba “no va a durar mucho más”, y que se verán resultados en el país caribeño dentro de estos dos años y medio.
Al ser preguntado durante un acto en Florida sobre las probabilidades de que la familia Castro permanezca al frente del poder durante los próximos dos años que Trump está en el poder, el líder republicano respondió que la permanencia del sistema actual tiene los días contados. “Diría que no va a durar mucho más. Miren, es un país fallido. Vamos a hacer que la gente regrese allí muy pronto”, aseveró en un video que fue publicado este sábado por medios locales.
La semana pasada, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la resolución presentada por Cuba contra el bloqueo económico de Washington a la isla, con 130 votos a favor, 25 abstenciones y 17 en contra.
Además de Estados Unidos e Israel, que han votado en contra del texto en prácticamente todas las ocasiones que se ha presentado, Colombia, Ecuador y Costa Rica se opusieron también a la resolución, en una clara muestra del acercamiento de sus gobiernos de ultraderecha a la Administración del mandatario republicano. Colombia había votado a favor en 2025, mientras que Ecuador y Costa Rica se abstuvieron ese año. Paraguay y Argentina también votaron en contra como ya hicieron el año pasado.
