A “La Tormenta Eléctrica” le costó el férreo esquema defensivo del conjunto de Alfaro, que estiró el partido hasta que un penal de VAR abrió el marcador.
La aventura paraguaya llegó hasta Francia. El esquema hiperdefensivo que pergeñó Gustavo Alfaro para estirar lo más posible el cero, se desmoronó recién a los 22 minutos del segundo tiempo. En ese momento, Desireé Doué, que un cuarto de hora antes había ingresado por Bradley Barcolá, entró gambeteando al área guaraní y Diego Gómez le enganchó su pie derecho en una infracción que el vuelo ampuloso de Doué hizo más visible. Kyllian Mbappé convirtió el penal cambiándole el palo a Orlando Gill, y el destino del partido, jugado en Filadelfia con una sensación térmica imposible (41 grados a la hora de comienzo) quedó sellado. Paraguay no tuvo argumentos para buscar el empate. Sólo fue para adelante.
En cambio, los franceses, que hicieron su partido más flojo en lo que va del Mundial, pudieron haber aumentado. Pero el arquero de San Lorenzo le sacó tres remates a Mbappé, a quien los defensores guaraníes le hicieron todo lo posible por alterarle los nervios. Paraguay se fue habiendo cumplido. Después del peor arranque posible (1-4 con baile ante Estados Unidos), pasó la fase de grupos, sacó del Mundial por tiros desde el punto penal a Alemania y perdió con un gol de penal frente a Francia. Alfaro vino a defenderse sin pudor y llegó hasta donde pudo con lo que tiene. Nadie podrá reprocharle nada cuando regrese a Asunción. Aunque haya sido muy precario y avaro el fútbol que desplegó.
Francia se sacó de encima al rival más ingrato con el que podía cruzarse y ahora en cuartos, repetirá ante Marruecos, una de las semifinales de Qatar 2022. Irá el próximo jueves 9 desde las 17 (hora argentina) en Boston. Además, con su gol, Mbappé llegó a siete e igualó la línea de Lionel Messi como máximo goleador de este torneo y quedó a uno solo (19 a 20) en el ránking de todos los tiempos.
A la hora de plantear el partido, Alfaro no tuvo complejos: puso doble marca en cada lateral (Cáceres y Almirón por la derecha y Alonso y Galarza Fonda por la izquierda) y tres zagueros centrales (Velázquez, Gustavo Gómez y Alderete) entre los que se incrustaban Diego Gómez y Andrés Cubas. O sea, nueve hombres para resguardar sus últimos veinte metros de cancha y Julio Enciso, solo más adelante. Paraguay no tuvo delanteros. La consigna era que Francia no pudiera entrar al área y que Olise, Dembelé, Mbappé y Barcola no remataran al arco. En ambos casos, lo consiguió. En el primer tiempo, “Les Bleus” lanzaron 21 centros al área: solo pudieron conectar tres. Por eso, con el correr de los minutos se fueron poniendo más y más nerviosos.
Con los mismos problemas que le provocaba la convicción defensiva inquebrantable de Paraguay, Francia repiqueteó en el complemento. Recién a los 18 minutos, Mbappé pudo disparar por primer vez al arco de Gill que un rato antes había volado para sacar con la punta de los dedos un derechazo de Koné desde fuera del área. Entró Doué por Barcola y fue el atrevimiento de su gambeta lo que terminó abriéndole paso a la victoria francesa.
Francia ganó porque quiso ganar y sigue su marcha triunfal de cinco triunfos en otros tantos partidos. Paraguay solo pretendió lo mismo que ante Alemania: durar y llegar a los penales. Pero la pared que volvió a levantar para lograrlo, se derrumbó mucho antes del final.

