Países miembros mostraron solidaridad con España y su gestión de la crisis, pese a algunas críticas internas proveniente de sectores conservadores del continente.
La Unión Europea (UE) abordó este martes en una reunión la crisis migratoria de Ceuta en la que 72.000 migrantes ingresaron a la ciudad, hecho que provocó apoyos y críticas de un gran número de Estados miembros al accionar de España ante esta situación. Los presentes pusieron el foco en el refuerzo de las fronteras exteriores.
“Por el momento, creo que Europa ha superado definitivamente esta prueba”, aseguró el comisario europeo de Interior, el austríaco Magnus Brunner, tras la reunión extraordinaria de ministros de Interior de los Veintisiete por videoconferencia, en la que hubo muestras de solidaridad hacia España después de las críticas de sectores de derecha del continente, que pusieron en duda la gestión migratoria española. “Estos últimos días fueron una prueba de nuestra resiliencia europea, una prueba de la seguridad de nuestras fronteras exteriores, y mostraron claramente que hay actores sin consideración alguna por la seguridad o incluso por las vidas de personas inocentes”, manifestó.
Los países de la UE alcanzaron un consenso en la idea de fortalecer las fronteras externas de la UE y “forjar alianzas sólidas con países terceros”, así como la necesidad de mejorar el conocimiento compartido de la situación, para lo cual propusieron el desarrollo de sistemas de alerta temprana, como la inteligencia previa a la exploración fronteriza y la monitorización de las redes sociales.
La reunión se convocó a petición de 22 Estados miembros, a excepción de Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo. El encuentro estuvo marcado por la decisión de Italia de reintroducir temporalmente los controles en las fronteras aéreas y marítimas internas con España, una medida que Roma justificó como una herramienta para “proteger la seguridad nacional”.
Pese a este panorama, las muestras de solidaridad con el Gobierno español fueron unánimes pese a las peticiones durante los primeros días de la crisis de algunos de los ministros participantes en la reunión, como la finlandesa Mari Rantanen, que llegó a sugerir la exclusión de España del espacio Schengen. En tanto, el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, subrayó que la crisis en Ceuta refleja “lo volátil de la situación migratoria”, además de sugerir la implementación de los “return hubs” o centros de repatriación situados en terceros países y la lucha contra las bandas de traficantes de personas.
El papel de Marruecos
Tanto el Gobierno de España como la Comisión Europea han insistido en el papel de Marruecos a la hora de los retornos y en el refuerzo de la frontera en el lado magrebí, y evitaron asociar los hechos con cualquier connivencia por parte del país africano.
Brunner, preguntado por los periodistas sobre las responsabilidades de Marruecos en la crisis, dijo que España mantiene una investigación abierta en la que participará la agencia europea de cooperación policial, Europol, y reiteró que el país magrebí es un socio fiable.
“Entiendo que hay una investigación en curso sobre el asunto en España. Por lo tanto, no puedo comentar nada más al respecto. Pero había, por supuesto, cierta desinformación por parte de los traficantes de personas”, manifestó. También recordó que el país africano se encuentra dentro de la lista de países de origen seguros, lo que permite trámites de devolución más rápidos.
El regreso de los migrantes
Por otra parte, el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que ya han regresado a Marruecos 70.000 de las 72.000 personas que entraron a la ciudad de Ceuta la semana pasada. También dijo que el Gobierno español estudiará el resto de los casos de inmigrantes que aún permanecen en la ciudad norteafricana, fronteriza con Marruecos.
El ministro ofreció esos datos en una rueda de prensa tras participar en la reunión de los titulares de Interior de la UE. A su vez, explicó que el Gobierno está haciendo trámites para resolver la situación de ilegalidad del resto de personas que aún no regresaron a Marruecos, de modo que las que no tengan derecho a permanecer en España serán expulsadas, siempre con cumplimiento estricto de la ley española e internacional y de acuerdo a la protección de los derechos humanos.
Tras asegurar que España no recibió ningún aviso ni informe de los servicios de inteligencia que alertara sobre una crisis de tal magnitud como la ocurrida en Ceuta la semana pasada, el ministro puntualizó que lo que se esperaba era un repunte de llegadas irregulares propio del periodo estival. Repunte que podría estar acentuado por un posible efecto de una sentencia del Tribunal Supremo español en relación con las conocidas como “devoluciones en caliente” (expulsiones inmediatas) desde Ceuta y Melilla a Marruecos, para lo que ya se habían reforzado con los medios necesarios.
Grande-Marlaska destacó que las medidas adoptadas hasta ese momento permitieron reducir un 30 % las entradas irregulares al conjunto de España en lo que va de 2026 respecto al año pasado. En la misma línea, el ministro aseguró que ya se estaba trabajando en algunas medidas ante el incremento de entradas en los días anteriores a la gran llegada masiva del pasado jueves, ya que en una semana accedieron a la ciudad autónoma 1.000 personas, fundamentalmente a nado.
Sobre la disposición de medios, Grande-Marlaska aseguró que el aumento de 18.000 agentes -hasta los 160.000- desde que llegó al Gobierno en 2018 permite que hoy haya en Ceuta un 10 % más de policías nacionales y guardias civiles con carácter permanente. Este refuerzo, que responde según el ministro a un compromiso del Gobierno de los últimos ocho años, se traduce en otras medidas como la instalación de una barrera neumática y boyas para establecer un límite fronterizo físico entre España y Marruecos en el mar, y otras inversiones comprometidas “y que ya se están ejecutando” en materia de seguridad.
La cuestión migratoria
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también aprovechó la ocasión de crisis para decir que “la inmigración ilegal está matando a Europa” y que la situación de su país cuando los demócratas tuvieron abiertas las fronteras fue mucho peor que la entrada masiva de migrantes al enclave español de Ceuta. “Hay que detener la inmigración ilegal en Europa. Conozco Europa mejor que nadie, mejor que quienes la gobiernan, y tengo excelentes relaciones allí. Hay dos cosas que están acabando con Europa. La primera es la inmigración. La segunda es la energía”, declaró Trump ante los medios en el Despacho Oval. “Bajo el mandato de Joe Biden y los demócratas tuvimos fronteras abiertas, y países de todo el mundo enviaron a nuestro país a personas que ellos no querían”, afirmó.
En este contexto, al menos 1.206 menores extranjeros no acompañados permanecen en los centros de acogida de las ciudades españolas norteafricanas de Ceuta y Melilla, después de la entrada masiva irregular de decenas de miles de migrantes procedentes de Marruecos. Ceuta acoge actualmente a 862 menores, aunque sus autoridades locales tienen constancia de que hay más escondidos por la ciudad. Por su parte, Melilla alberga a 344 menores en sus centros de protección, algo más del doble de los que tenía antes de la crisis migratoria.
En el caso de Ceuta, esos menores se encuentran en los dos centros de acogida de la ciudad y en otras dos instalaciones habilitadas especialamente, y la cifra se refiere solo a menores de nacionalidad marroquí. Las autoridades locales indicaron que algunos de estos menores volvieron de forma voluntaria a Marruecos junto a sus padres, con los que habían realizando el cruce irregular por la frontera, y que la Policía Local sigue buscando a migrantes por la ciudad para indicarles que se dirijan a la frontera.

