viernes, agosto 7, 2026

Perú y México retoman relaciones tras resolver la crisis en torno a Betssy Chávez

La funcionaria del gobierno de Pedro Castillo había recibido asilo en la embajada mexicana luego de ser sentenciada a 11 años y cinco meses de prisión por conspiración para rebelión.

Más de ocho meses después de estar asilada en la embajada de México en Lima, en la madrugada de este viernes la exprimera ministra Betssy Chávez pudo viajar a ese país, luego que el gobierno de Keiko Fujimori le otorgara el salvoconducto que se le había negado. Esto abrió las puertas para que Perú y México restablezcan relaciones diplomáticas, rotas desde noviembre del año pasado cuando la ministra del gobierno de Pedro Castillo (2021-2022) recibió asilo en la embajada mexicana luego de ser sentenciada a 11 años y cinco meses de prisión por conspiración para rebelión. El gobierno peruano del entonces presidente José Jerí protestó por la decisión del gobierno de Claudia Sheinbaum de considerar a Chávez una perseguida política y darle asilo, le negó el salvoconducto y rompió relaciones diplomáticas. Recibido el salvoconducto, Chávez viajó a México en un avión de la fuerza aérea de ese país. El gobierno peruano informó que le había otorgado el salvoconducto cuando Chávez ya había salido del país.

La presidenta del último Concejo de Ministros del gobierno de Castillo fue sentenciada por su supuesta participación en el fallido intento de Castillo el 7 de diciembre de 2022 de cerrar el Congreso y convocar nuevas elecciones legislativas sin tener la facultad legal para hacerlo. Castillo tomó esa decisión acorralado por un Congreso controlado por una coalición de derecha y extrema derecha, en la que el fujimorismo tuvo un rol central, que maniobraba para destituirlo de la presidencia. La medida fracasó y el expresidente fue destituido y encarcelado. El mismo tribunal que el 27 de noviembre de 2025 condenó a Castillo, en prisión desde que fue destituido, a 11 años y cinco meses por conspiración para rebelión, sentenció a Chávez por el mismo delito y a la misma pena. La sentencia está en apelación ante la Corte Suprema. Otros dos ministros de Castillo, en libertad mientras se resuelve la apelación, también fueron sentenciados en este proceso judicial. El Grupo de Trabajos sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas señaló en julio último que este juicio no fue imparcial y exigió la liberación de Castillo, lo que no se ha cumplido.

El gobierno de México le otorgó asilo a Chávez por considerarla una perseguida política, el gobierno peruano le ha dado el salvoconducto, pero ha negado en un comunicado que exista persecución política y le comunicó a las autoridades mexicanas que se reserva el derecho de pedir la extradición de la exministra. Chávez también tiene abierta una investigación fiscal por supuesto enriquecimiento ilícito. “El Gobierno del Perú recalca que la entrega del referido salvoconducto se realiza con la reserva que asiste al Estado peruano de solicitar la eventual extradición de la señora Chávez”, señala un comunicado de la Cancillería peruana. En ese comunicado, el gobierno peruano indica que otorga el salvoconducto a la exministra en cumplimiento de la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático de 1954 y destaca “los históricos lazos de amistad, hermandad y respeto recíproco que unen al Perú y México”.

La presidenta Keiko Fujimori declaró que expedir el salvoconducto para que Chávez pueda viajar a México respondía al respeto a las obligaciones internacionales del Perú. “De acuerdo al derecho internacional correspondía (el salvoconducto) y por eso hemos actuado de esta manera”, indicó. Pero cuando el gobierno de Jerí, respaldado por el fujimorismo, le negó el salvoconducto a Chávez yendo en contra de la obligación de respetar el asilo, el fujimorismo aplaudió esa decisión. Ahora, en el gobierno, el fujimorismo cambió de postura. Detrás de este cambio está el restablecimiento de relaciones con México, lo que Fujimori ha dicho era una prioridad. Otorgarle el salvoconducto a Chávez para que pueda viajar a México era un paso necesario para ello. “Esto (el salvoconducto a Chávez) ha sido muy bien tomado por parte del gobierno mexicano y creo que eso ha ayudado también a que estas relaciones se restablezcan”, señaló Fujimori.

Durante su habitual conferencia “La Mañanera del Pueblo”, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reveló que Fujimori llamó personalmente para expresar su voluntad de restablecer relaciones y ofrecer el salvoconducto a Chávez, y a partir de esa llamada se abrió un diálogo que culminó con la entrega del salvoconducto y el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Sheinbaum calificó la entrega del salvoconducto a Chávez como “una acción de buena voluntad hacia México” y confirmó la reanudación de relaciones diplomáticas con el Perú después de esta decisión. “Con esto se van a restablecer las relaciones con Perú”, anunció.

Sheinbaum reiteró el respaldo al encarcelado expresidente Castillo, a quien, al igual que a Chávez, el gobierno mexicano considera un perseguido político. “Nosotros, como siempre, como lo hemos hecho, vamos a seguir en la defensa del presidente Castillo por las razones que hemos expuesto (el gobierno mexicano lo considera víctima de una persecución por razones políticas y de discriminación racial e ilegalmente destituido de la presidencia). Ellos lo saben, el nuevo gobierno de Perú lo sabe, pero pues es un paso. Y pues bienvenida Betssy Chávez a México”, afirmó.

El diputado y secretario general de la agrupación de izquierda Juntos por el Perú (JPP), Ernesto Zunini, calificó el salvoconducto a Chávez como “la corrección de un error, porque otorgarlo se ajusta a los tratados internacionales, a la legalidad” y dijo esperar que sea “un indicador de otras medidas, como la libertad del expreesidente Castillo”.

En la campaña electoral, Fujimori rechazó un posible indulto a Castillo, defendido por su rival electoral Roberto Sánchez, de JPP, incluso legisladores fujimoristas amenazaron con una acusación constitucional al expresidente José María Balcázar si indultaba a Castillo, cuando en las últimas semanas de su gobierno transitorio se especuló con esa posibilidad.

El senador Jaime Delgado, de la socialdemócrata Ahora Nación, que integra un bloque opositor de cuatro partidos, de izquierda y de centro, negó que el salvoconducto a Chávez sea parte de una negociación con este bloque parlamentario de oposición a cambio de respaldo. Aseguró que la entrega del salvoconducto responde al interés de normalizar las relaciones con México.

Desde el lado fujimorista, hubo un respaldo sin entusiasmo a la decisión de Fujimori de darle a Chávez el salvoconducto, algo a lo que hasta ayer se habían opuesto. “Es importante tener relaciones con México”, respondió el senador fujimorista Héctor Ventura al ser preguntado sobre el tema.

Las críticas en el Congreso a la entrega del salvoconducto vinieron de la ultraderechista Renovación Nacional (RN), partido aliado del fujimorismo en el Parlamento. “No estoy de acuerdo, se ha manejado bajo la extorsión, el chantaje, de la presidenta Sheinbaum de que la única forma de restablecer relaciones era dándole el indulto”, atacó la senadora de RN Lourdes Alcorta.

El apoyo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador a Castillo cuando fue destituido y el asilo dado por México a la esposa y los dos menores hijos del expresidente gatilló la molestia del gobierno peruano sostenido por la derecha, lo que agrietó la relación entre ambos países, que terminó de romperse cuando el gobierno de Sheinbaum le dio asilo a Chávez.

El salvoconducto a la exministra de Castillo ha despejado el terreno para la reanudación de relaciones diplomáticas entre ambos países, pero la controversia por la situación de Castillo y de Chávez, que México considera perseguidos políticos, se mantiene.

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