El vocero, Luis Caputo y Alejandra Monteoliva esquivaron la pregunta de un acreditado de Casa Rosada. El lunes el jefe de Gabinete también respondió con una evasiva. Milei lo ratificó en el cargo.
Por segunda vez en una semana, ministros del Gobierno evitaron responder si ellos están cobrando sobresueldos. “¿Qué pregunta es esa?”, respondió Luis Caputo, sin desmentirlo. El escenario fue la conferencia de prensa montada en la Casa Rosada para simular que Manuel Adorni sigue en funciones. “Lo relevante es lo del super RIGI. Queremos que la conferencia sea a agenda cerrada. Hablemos de gestión”, interrumpió el jefe de Gabinete para censurar las preguntas vinculadas con las denuncias de corrupción. Así, la puesta en escena terminó convirtiéndose en un nuevo papelón. Pese al desgaste que provoca y a las críticas internas, Javier Milei volvió a ratificar al jefe de Gabinete en su cargo. Reunió a todos los ministros para bajar ese mensaje e intentar que sus propios dirigentes dejen de criticar al vocero en los medios. Patricia Bullrich, que olfatea la debilidad de la Casa Rosada, mantuvo su postura desafiante. “Las cosas hay que decirlas”, expresó.
El Gobierno, que difundió el link de la transmisión bajo el título “Conferencia de prensa de Manuel Adorni”, decidió ubicar a dos ministros a sus costados para intentar instalar otros temas en la agenda y desplazar las inconsistencias en sus declaraciones juradas, la compra de propiedades y los viajes al exterior que no puede justificar. En esta ocasión, quisieron centrar la “conferencia” en dos temas: el “super RIGI” y el decomiso de droga. Las preguntas de los acreditados, sin embargo, volvieron irremediablemente sobre la corrupción.
Incómodos y sobrepasados, los ministros no pudieron negar que cobran sobresueldos. Ante la consulta de Radio Cadena 3, Caputo respondió: “¿Qué pregunta es esa?”. Adorni, que no podía contestar, intervino de inmediato: “Perdón que me meta, pero lo relevante es lo del super RIGI. Queremos que la conferencia sea a agenda cerrada. Aprovechen a los ministros para preguntar sobre temas de gestión. No se entendió el criterio de la conferencia”, señaló. Monteoliva no se pronunció y apenas titubeó: “Esto no tiene nada que ver con el decomiso de droga”.
La misma pregunta le habían hecho el lunes pasado a Adorni. Era su primera conferencia después de un mes y medio. Ante una consulta sobre una nota de Clarín que hacía referencia al pago de sobresueldos en el Poder Ejecutivo, el vocero se limitó a decir: “No analizamos notas periodísticas”.
Durante la “conferencia de prensa” de este viernes, Adorni buscó cambiar el eje de la agenda: elogió la ley de Glaciares y criticó a las universidades públicas que el Gobierno está desfinanciando, pero no pronunció ni una sola palabra sobre los casos que lo acorralan en la Justicia. Además, intentó digitar las preguntas que los periodistas acreditados podían hacerles a quienes lo escoltaban.
“¿Qué van a preguntar?”, consultaban con nerviosismo desde Presidencia a los periodistas que habían salido sorteados para dirigirse a Caputo y Monteoliva. También les sugerían que no indagaran en el Adornigate porque, si hacían preguntas vinculadas con sus causas judiciales, “iban a quedar mal”.
La excusa de Adorni es que no brinda explicaciones para evitar entorpecer el proceso judicial. Lo cierto es que no existe ningún obstáculo legal para decir la verdad. Incluso podría presentarse espontáneamente ante la Justicia para demostrar su inocencia. Lejos de eso, el vocero ni siquiera precisó cuándo va a presentar su declaración jurada.
La excusa de Adorni es que no brinda explicaciones para evitar entorpecer el proceso judicial. Lo cierto es que no existe ningún obstáculo legal para decir la verdad. Incluso podría presentarse espontáneamente ante la Justicia para demostrar su inocencia. Lejos de eso, el vocero ni siquiera precisó cuándo va a presentar su declaración jurada. Detrás de las nuevas propiedades, los viajes de lujo y los gastos en efectivo está la hipótesis de que funcionarios cobrarían sobresueldos.
Ordenar la tropa
Luego de la falsa conferencia de prensa del exvocero, se llevó a cabo la reunión de gabinete en la que Adorni y Patricia Bullrich volvieron a verse las caras. Milei estuvo presente para ratificar ante su tropa lo que ya había dicho desde Estados Unidos en una entrevista televisiva: “Si a alguno no le gusta lo que decido, se lo tendrá que fumar o irse”.
Bullrich, sin embargo, antes de ingresar a la reunión redobló la apuesta y expresó: “Las cosas hay que decirlas, fui clara con el tema”.
La reunión duró dos horas y media. El encuentro lo abrió el Presidente, que habló durante media hora. Volvió a respaldar a Adorni, quien luego tomó la palabra. Según explicaron, “agradeció a los equipos por el informe en el Congreso” y “expuso sobre el plan de gestión 2026/27, entre cuyos puntos estaba la reestructuración presupuestaria que se firmó hoy (por el viernes)”. También mencionó una nueva ola de despidos y retiros voluntarios en organismos públicos que se concretará a fines de mayo y una “revisión de organismos internacionales”. Sobre los proyectos legislativos a seguir hablaron Martín Menem y Patricia Bullrich.
La noche anterior, Adorni se había mostrado en una entrevista con un streaming “amigo” de la Casa Rosada, en la que intentó mostrarse jocoso y descontracturado. Allí dijo que Bullrich era “una fenómena” y que no estaba enojado con ella. En su entorno agregaron: “Patricia es Patricia. Está todo bien”.
Ante la consulta de este medio sobre cuándo el funcionario presentará su declaración jurada, tal como le pidió Bullrich, respondieron: “Todavía la está terminando de hacer. En cuanto la tenga, la va a presentar dentro del plazo establecido”.
Ese argumento, sin embargo, choca de manera directa con las declaraciones del presidente Milei, quien aseguró días atrás que confiaba en Adorni porque ya había visto los papeles y estaba todo en regla. Desde el entorno del exvocero, en tanto, aseguraron que el ministro coordinador dará una conferencia de prensa la semana próxima en la que sí respondería preguntas.
Después de la visita a la planta de Mercedes Benz en Zárate que realizaron Adorni y Karina Milei por la mañana, Adorni se dirigió a la sala de prensa de la Casa Rosada. Los periodistas acreditados, luego de que la sala permaneciera cerrada durante diez días, se encuentran con serias limitaciones para realizar su tarea.
Para acceder a la sala de conferencias, por ejemplo, deben recorrer un camino rodeado por un vallado de cintas y acompañados por personal de Casa Militar. Solo se puede ingresar a la sala e ir al baño, y todos los vidrios que dan a los pasillos por los que circulan funcionarios están esmerilados.
En la conferencia, más allá de los intentos del Gobierno por evitarlas, hubo preguntas vinculadas con la situación del jefe de Gabinete. Una de ellas —la del diario Clarín— fue si el ministro de Economía no consideraba que, de no aclararse rápidamente el caso Adorni, eso podría complicar aún más la situación económica del país.
Caputo respondió: “Lo de Manuel no tiene ningún efecto (en la llegada de inversiones). De hecho, venimos del viaje con el Presidente y uno de los inversores literalmente se rió, en confianza, hablando con el canciller, el embajador y conmigo, y dijo: ‘¿Qué pasa en Argentina, que creen que yo voy a decidir una inversión en función de si el jefe de Gabinete tiene una diferencia de una almohadilla de no sé qué?’. Fue una risa. No tiene ningún sentido”. Luego concluyó: “Son temas que no tienen ningún impacto”.
Ante el resto de las preguntas sobre el tema —por ejemplo, si además de lo que el ministro denominó “el riesgo Kuka” no le preocupaba “el riesgo Adorni”—, se limitaron a responder: “La idea de la conferencia es contestar preguntas relacionadas con el tema del super RIGI”.
