El mandatario se peleó con el modisto porque no incluyó a Lilia Lemoine y a Juliana Santillán en el show y decidió no asistir. Piazza lo desmintió.
Patricia Bullrich volvió a tensar anoche el delgado hilo que la une con los hermanos Milei. La senadora, que en las últimas semanas desafío a la cúpula libertaria al pedir que Manuel Adorni muestre su declaración jurada e invocó la objeción de conciencia (sic) para respaldar a una candidata a jueza que Milei vetó por su parentesco con un periodista, asistió a un desfile que organiza el modisto Roberto Piazza. El detalle para dimensionar el desafío a la Casa Rosada radica en que el presidente iba a protagonizar el show central de la noche, pero se bajó de la partida luego de discutir con el estilista porque le negó la inclusión de las diputadas Lilia Lemoine y Juliana Santillán como coristas.
Piazza negó luego que fuera ese el motivo de la ausencia. La idea del dúo sobre el escenario “se desdibujó porque el país no está para baile, y dijimos ‘mejor no hagamos esto porque no es momento’”, afirmó.
El nuevo gesto de autonomía de Bullrich se produce luego de la pelea que Milei tuvo con Piazza –defensor de las ideas libertarias– a raíz del espectáculo en el que tenía previsto cantar junto a la animadora Fátima Flórez. “Este año hago un espectáculo benéfico para 3.500 personas donde va a estar el Presidente, va a estar Fátima. El Presidente va a cantar un blues: La flor más bella”, había adelantado Piazza dos meses atrás, entrevistado en un canal amigo del oficialismo. El modisto relató la charla que mantuvo con el showman devenido jefe de Estado: “Me dijo: ‘quiero cantar La flor más bella, pero quiero cantarle a Fátima’”. Piazza le preguntó, en broma: “¿Pero de novia?”, por la relación entre ambos que se publicitó durante la campaña presidencial. Milei contestó: “Eso es cosa de mujeres (sic). Arreglate vos con ella”.
Milei llamó al diseñador de madrugada para pedirle que incluyera en el elenco del show a la cosplayer Lemoine, con quien ya ofreció un espectáculo bizarro en el Movistar Arena, y a la también diputada libertaria Juliana Santillán. Según la información que difundió el periodista Nicolás Gallardo, Piazza no accedió al pedido y el presidente terminó a los gritos e insultos.
“Sería imposible que yo me pelee con Javier, es imposible. Es toda una mentira inventada, aparte de meter diputadas de por medio, haciendo de todo esto un sainete venezolano, ¿viste? No, muy gracioso”, salió a desmentir en radios el modisto. Sin embargo, según Mendoza On Line hay “dos fuentes de extremísima confianza del líder libertario” que confirmaron la pelea por las diputadas.
Claro que el nuevo traspié del anarco-capitalista no es necesariamente una mala noticia para toda su tropa, atravesada por internas feroces. La cara visible del gobierno en la noche de gala de Barracas fue la senadora que, siguiendo los pasos de la vicepresidenta Victoria Villarruel, parece decidida a desgastar al Ejecutivo desde adentro. Aunque no integra el gabinete de ministros, es claro que Bullrich tiene un peso y una autonomía muy superior a la de cualquiera de los fusibles de quienes los Hermanos Milei no dudan en eyectar ante la más mínima disonancia. La camaleónica dirigente, que ya hace campaña para 2027, no dudó en asistir al convite de Piazza, al que asistió junto a uno de sus dirigentes más cercanos, el diputado Damián Arabia.
La última controversia entre Milei y Bullrich fue a partir del tratamiento del pliego como candidata a jueza de María Verónica Michelli, a quien el presidente vetó por su parentesco con el periodista Hugo Alconada Mon, de La Nación. “Hablé con el presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la doctora Michelli a jueza federal”, adelantó para justificar su apoyo a esa candidata. El pliego se terminó aprobando con 44 votos a favor, 18 libertarios en contra y dos abstenciones, incluida Bullrich, quien por razones que no explicó desistió de votar en contra.
En línea con su estrategia de profundizar su campaña personal, la senadora difundió en las redes un típico contenido destinado a generar “conversación”: un video de propaganda con imágenes suyas en el Senado, musicalizado con el tango “Se dice de mí”, una idea aportada al el equipo de comunicación por el legislador Juan Pablo Arenaza, dirigente de estrechísima confianza de Bullrich.

