Este miércoles será el aniversario de la sentencia. En tiempo récord y sin tratar las irregularidades del caso, los supremos rechazaron un recurso de la exmandataria y habilitaron su encarcelamiento. El 20 de junio habrá banderazo en Parque Lezama.
Este miércoles se cumplirá un año del “fallo” de la Corte Suprema que derivó en la detención de Cristina Fernández de Kirchner. En realidad, el máximo tribunal decidió no tratar el caso, respondiendo a la defensa con cuestiones formales. Por ejemplo, en apenas 10 páginas, no evaluó algo elemental: que Cristina no podía ser condenada por administración fraudulenta ya que ella nunca administró Vialidad Nacional ni tenía atribuciones para ello. Tampoco respondió a que los jueces jugaban al fútbol en la cancha de Mauricio Macri o iban a disputar partidos de paddle con el expresidente a Olivos o lo visitaban de forma reservada en la Casa Rosada, siendo el gobierno de Macri querellante en la causa. El centro de la condena fue que CFK dictó un decreto, el 54/09, para proveer de fondos a Vialidad y pagar obras públicas desde Ushuaia a La Quiaca. Ese decreto sigue vigente hasta hoy, o sea no puede considerarse delictivo. El miércoles habrá actividades frente al domicilio de la expresidenta, pero el acto central será un banderazo en Parque Lezama, el sábado 20 de junio a las 15.
Redondeando la persecución
El triunvirato que integra la Corte le puso la firma a la condena en tiempo récord, apenas unos meses, cuando, por ejemplo, los jubilados esperan que resuelva el contencioso por el atraso de haberes que se produjo en el enganche a la fórmula introducida por Mauricio Macri en los primeros meses de 2018. Siete años sin resolver, ocho hasta hoy. Y en otros casos, las demoras del máximo tribunal son aún mayores.
Lo que correspondía era que la Corte, por tratarse de un caso de relevancia institucional respecto de una dos veces presidente, evaluara el fallo milimétricamente. Que se respondiera de forma precisa a los planteos de la defensa, encabezada por Carlos Alberto Beraldi y Ary Llernovoy. Es que las irregularidades fueron grotescas al punto que Cristina no fue nombrada en los tres años que duró el juicio Vialidad: no hubo un solo testigo que dijera que ella intervino de alguna manera, que dio alguna instrucción, que haya favorecido a alguien en las licitaciones.
“Se debió hacer lugar al recurso de queja -le dijo Beraldi esta semana-, y tratar el fondo del caso. En cambio, lo que hicieron fue aplicarnos un artículo 280 encubierto, rechazando tratar el caso y alegando cuestiones formales: que no habíamos respondido a tal o cual cosa o que nos excedimos en un renglón. No contestaron lo elemental: Cristina fue condenada por administración fraudulenta y no administraba Vialidad Nacional”.
Sin respuestas
Los planteos que se hicieron ante la Corte fueron elementales:
*Cristina no tenía ninguna competencia sobre las obras que se realizaron en Santa Cruz. Las licitaciones se hicieron en Santa Cruz, se adjudicaron allí y se controlaron en la provincia. La supervisión estuvo a cargo de Vialidad Nacional que era un organismo descentralizado. Las obras se votaron en el Presupuesto Nacional y la Auditoría General verificó luego los valores y los pagos, sin objeciones.
*Rodolfo Barra, exministro de la Corte y exprocurador del Tesoro de Milei, presentó un dictamen señalando que Cristina no podía tener responsabilidad sobre las obras de Santa Cruz porque carecía de facultades.
*Constitucionalmente quien administra el estado son los jefes de Gabinete. Declararon todos, Alberto Fernández, Aníbal Fernández, Juan Manuel Abal Medina y Jorge Capitanich. Todos señalaron que CFK nunca dio ninguna instrucción sobre esas obras.
*La causa se basó en que Lázaro Báez ganó 51 de los 81 tramos que se licitaron en Santa Cruz. En el juicio declararon otros empresarios, incluyendo a Angelo Calcaterra, primo de Macri: todos sostuvieron que es natural que una empresa local gane las licitaciones porque tiene ventajas comparativas. Cuenta con el personal y la maquinaria en el lugar. No necesitaba trasladar todo a 1500 o 1800 kilómetros. Además, contaba con experiencia para manejar las cuestiones climáticas. Sucede en Santa Cruz y también en las demás provincias.
*En el fallo se señala que las licitaciones fueron simuladas porque otras empresas se prestaron a realizar un show del que competían. O sea, fueron cómplices. Sin embargo, a nadie se imputó por complicidad.
*En la condena se menciona que CFK era presidenta, estaba por encima de todo y por ello tenía responsabilidad. Pero en el mismo fallo fue absuelto -correctamente- el ministro del área, Julio De Vido, porque no tuvo ninguna intervención. Aún menos intervención tuvo CFK.
*El perito oficial, Eloy Bona, twiteaba desde siempre en contra de Cristina. La defensa pidió su remoción. El pedido fue rechazado.
*La defensa sostuvo que la expresidenta dictó el decreto 54/2009 que permitió que las obras de todo el país se pagaran con un fideicomiso producto del impuesto al gasoil. Los jueces dijeron que esa fue una maniobra para favorecer a Báez, cuando sirvió en su momento para pagar 100 obras en todas las provincias. El decreto sigue vigente hasta hoy.
*Las acusaciones del principio desaparecieron. No es verdad que se pagaron obras que no se hicieron o que las rutas no tenían final o que no se terminaron. Las que no se terminaron fue porque Macri las desfinanció.
*La condena incluye sobreprecios. De las 51 obras sólo se peritaron 5 y los peritos no se pusieron de acuerdo en el juicio. Por lo tanto, el tribunal hizo su propio cálculo, sin tener el menor fundamento. Una especulación.
*Un punto central planteado por Beraldi-Llernovoy es que CFK no fue juzgada por magistrados imparciales. Jugaban al fútbol en la quinta de Macri, iban a la Casa Rosada incluso durante el juicio, hubo partidos de paddle en Olivos y viajaron a Lado Escondido.
*En el fallo se permitió la utilización de pruebas incluidas a última hora, como conversaciones telefónicas de José López, el que tiró los bolsos con dólares en el convento de General Rodríguez. Los diálogos no demostraban nada de nada, o, peor aún, mostraban afinidad con los empresarios macristas. Sin embargo, Cristina pidió responder a esa prueba y no se lo permitieron.
La Corte se negó a tratar todas estas cuestiones. Este cronista vio todas las audiencias del juicio. A Cristina no la nombró nadie a lo largo de 3 años. No tuvo la menor participación.
Posibilidades
Por supuesto que la salida más judicial sería que la propia Corte revise su fallo, algo evidentemente imposible con esta Corte que fue -y es- instrumento central de la persecución y que avaló buena parte de las maniobras en el juicio.
Raúl Zaffaroni opinó en su momento que corresponde un indulto y luego el envío al Congreso de una Ley de Amnistía para que quede claro que no se perdona un delito, sino que no hubo delito alguno.
El equipo jurídico cercano a CFK también evalúa esa posibilidad, ha hecho alguna declaración en ese sentido, pero maneja en reserva las salidas posibles.
Los actos
El triunvirato de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti recibió el recurso de queja en marzo de 2025 y en menos de 3 meses lo rechazó, sin analizar el caso en sí mismo. El 10 de junio dictó la resolución de apenas 10 páginas y el 17 se concretó la detención, incluyendo arbitrariedades que no se le imponen a ninguna persona en detención domiciliaria: limitación a las visitas, en cantidad de personas y de tiempo de la visita, una autorización limitada hasta para subir a la terraza y la colocación de una tobillera a una expresidenta que está con custodia de la Policía Federal y que, por lo tanto, no tiene ninguna hipótesis de fuga.
Este miércoles habrá actividades frente a San José 1111 y la convocatoria central será el sábado 20 de junio a Parque Lezama, a las 15. Ese día se hará un banderazo.

