El Frente Sindical Unido, junto a organizaciones políticas y sociales, encabezó la marcha frente al Congreso para repudiar la norma que termina con los derechos laborales. La policía porteña reprimió. Hay cinco detenidos.
En un viernes marcado por la agenda del Senado, que trató dos leyes clave en las prioridades destructivas del gobierno libertario, el Congreso de la Nación amaneció totalmente vallado y restringido, tal como viene sucediendo cada vez que el pueblo expresa su descontento. Cerca del mediodía, los gremios combativos, convocados por el Frente de Unidad Sindical (FreSU), el colectivo de jubilados y agrupaciones de izquierda se movilizaron en la Plaza del Congreso en rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por La Libertad Avanza. Por el FreSU habló Daniel Yofra de Aceiteros, quien advirtió que el gobierno, con la reforma laboral “abrieron la puerta del infierno” y por eso convocó a “construir un paro por tiempo indeterminado”. Antes, la Policía de la Ciudad reprimió en el Obelisco a manifestantes que se expresaron en apoyo a los 920 trabajadores de Fate despedidos y en repudio a la iniciativa de “modernización laboral”. Esto dejó un saldo de cinco detenidos y alrededor de 120 heridos por el operativo de la ministra Alejandra Monteoliva, según informó la Comisión Provincial por la Memoria.
Ante la poca resistencia de los legisladores en el Parlamento, el único obstáculo que encontró el Gobierno en su avanzada contra los derechos laborales fue la movilización popular que, desde entrada la mañana, se concentró frente al edificio legislativo y en diferentes puntos del país para alzar su voz, convocados por el FreSU -Conformado por sindicatos de la CGT como Aceiteros, ATE, la UOM y Pilotos, entre otros, y las dos vertientes de la CTA-. Desde avenida de Mayo y Salta, marcharon hacia el Congreso, donde realizaron un breve acto con la lectura de un documento elaborado en conjunto.
En ese acto, Yofra aseguró que “con la reforma laboral, con la entrega del patrimonio nacional, abrieron la puerta del infierno y se lo vamos a demostrar con todos los trabajadores en la calle y con todas la huelgas que podamos hacer”. El dirigente aceitero al final mandó un mensaje a la CGT: “Este Frente Sindical no vino sólo por la reforma laboral, vino por el salario, por la dignidad de los trabajadores y vino a representar a esos trabajadores y trabajadoras que reclaman dirigentes que realmente luchen. No es momento ni para tibios ni para traidores”.
Luego del acto, el titular de la Central de Trabajadores Argentinos Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, destacó que la responsabilidad de los gremios es “rebelarnos ante esta realidad”. Para eso, consideró que se “requiere unidad, decisión y coraje para unirnos con quienes están dispuestos a luchar”.
Horas antes de la movilización sindical, agrupaciones de izquierda se concentraron cerca de las temprano por la mañana en la zona del Obelisco, en apoyo a los casi mil trabajadores despedidos de la empresa Fate, y sumando su repudio a los proyectos de reforma oficialistas. Inmediatamente, los efectivos de la Policía de la Ciudad, bajo el pretexto de “cumplir el protocolo anti piquetes”, comenzaron a empujar, golpear y disparar balas de goma y gases lacrimógenos a los manifestantes que se resistieron enfrentando a los uniformados. Cinco personas fueron detenidas y alrededor de cien personas resultaron heridas, entre ellos, tres efectivos de la Policía de la Ciudad.
Por su parte, y en el mismo sentido de lo que dijo Yofra, la secretaria adjunta de la CTA Autónoma, Mariana Mandakovic, sostuvo que, pase lo que pase dentro del recinto, “esta lucha no termina acá”, sino que las organizaciones gremiales “sabemos que debemos intensificar un plan de lucha para recuperar los derechos que un grupo de legisladores traidores nos ha robado de un plumazo” dijo y recalcó que “esta ley busca beneficiar a los grandes grupos económicos mientras pone a los trabajadores de rodillas”.
Cerca de las 14, cuando la totalidad de las columnas de los gremios y organizaciones sociales habían abandonado la plaza, las fuerzas dirigidas por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, comenzaron su característico “teatro antidisturbios”, descargando los chorros de camiones hidrantes frente a un puñado de personas que aún se encontraban cerca del vallado frente al Congreso, mayoritariamente conformado por reporteros gráficos, periodistas y personas autoconvocadas, provocando la caída de varios trabajadores de prensa que documentaban el episodio.
El colectivo de jubilados que se concentra en el Congreso cada miércoles para reclamar la recomposición de sus haberes, también dijo presente en la marcha contra la reforma laboral de ayer, haciendo especial énfasis en el artículo que establece la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los puntos de la ley que le pega directamente a los trabajadores jubilados porque le quita alrededor de 2.500 millones de dólares anuales al Anses, que ahora serán destinados a financiar los despidos de los trabajadores. “Estamos hablando de casi 800.000 pesos por cada jubilado. Si un jubilado cobra trece sueldos por años, ahora van a poder pagar once, esa es nuestra gran pérdida”, explicó Alfredo Berti, representante de la Unión de Trabajadores Jubilados Portuarios.
“Estamos aportando dos meses de sueldo para pagar un futuro despido y el trabajador está rebajando su futura jubilación para autopagarse el despido. Es una locura porque por liberar a los empresarios del pago de indemnizaciones o que el costo no les sea tan grande, lo que hacen es que lo paguen jubilados, el sector más castigado”, sentenció Berti.
