El organismo financiero confirmó, durante el World Economic Outlook, las proyecciones del 4% de crecimiento este año y un 2% el próximo, por debajo de China (4,4%) India (6,1%) y Araba Saudita (3,7%), en un contexto mundial de alta inflación y desaceleración económica.
En consecuencia, “se prevé que el crecimiento mundial se desacelere del 6 % en 2021 al 3,2 % en 2022 y al 2,7 % en 2023”, en sintonía con la actualización de julio último para las proyecciones en 2022, aunque para 2023 se espera una desaceleración mayor (0,2 puntos menos de crecimiento respecto de hace tres meses).
Para el FMI, “este es el perfil de crecimiento más débil desde 2001, excepto por la crisis financiera mundial y la fase aguda de la pandemia de Covid-19, y refleja una desaceleración significativa para las economías más grandes: una contracción del PIB de EEUU en la primera mitad de 2022, una contracción de la zona del euro en la segunda mitad de 2022 y brotes y bloqueos prolongados de Covid-19 en China con una creciente crisis del sector inmobiliario”, expresó sobre la economía global.
Para América latina, espera un crecimiento de las economías de la región de 3,5% para 2022 y de 1,7%. “Es una región que está expuesta a los precios de los commodities y la suba de tasas de interés, pero que en algunos países también depende del turismo. Es muy heterogénea“, sostuvo Petya Koeva Brooks, subdirectora del departamento de Investigación del FMI, en conferencia de prensa.
