viernes, agosto 21, 2026

Milei agredió e insultó y se desligó del endeudamiento de la población

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El Presidente relativizó el drama que viven las familias argentinas. Ante empresarios, cargó contra periodistas y economistas y defendió su gestión.

El presidente Javier Milei volvió a Rosario, y por tercera vez al entorno donde más juega de local, la Bolsa de Comercio, que ayer celebró su 142º aniversario. Lo precedía la estela de bravatas que recitó en el Council of the Americas, y las continuó aquí para bajarle el precio al drama social de la morosidad y el sobreendeudamiento de los hogares. Arribó pasados los discursos previos, acompañado por su hermana y por Martín Menem, y arrancó con un furcio, al agradecer a la “Bolsa de Comercio de Buenos Aires”. Luego, volvió a encarnizarse con “los periodistas brutos, ensobrados, sicarios del micrófono, que sostienen un discurso ajeno a lo que está pasando con la realidad”.

“No hay elementos para culpar a la política del gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad”, aseguró. Según su planteo, se intenta trasladar al Gobierno una responsabilidad que no le corresponde porque, sostuvo, las medidas económicas habían sido anunciadas previamente y luego ejecutadas. “La política tiene la costumbre de no cumplir promesas y yo tengo la costumbre de cumplirlas todas”, afirmó.

Milei también adelantó que en la parte final de su exposición se ocuparía de discutir los datos sobre la morosidad y cuestionó el modo en que el tema viene siendo presentado públicamente. “Los números no justifican las atrocidades que están diciendo”, sostuvo.

En ese tramo volvió a cargar contra los periodistas. “No me quejaré de los periodistas porque son seres muy precarios, pero sí de los economistas”, afirmó, y planteó que, a su entender, las cifras no muestran un problema estructural de morosidad, aunque advirtió que determinados discursos podrían terminar generándolo.

El Presidente llevó entonces la discusión al terreno moral y planteó: “Quiero saber qué tipo de sociedad queremos”.

“¿Por qué tanto debate?”, se preguntó. “Lo que enfrentamos no es distinto a lo que Estados Unidos, Brasil o Chile tiene de morosidad. No sé por qué tanto ruido, salvo que tengan una convulsión por querer salvar a los bancos”.

Milei vinculó además la discusión con el escenario electoral. “Estamos entrando en el año electoral y es parte de la estrategia de los que quieren retener el statu quo prebendario y corrupto. Quieren generar todo el daño posible, hacer subir el riesgo país”, afirmó.

Frente a los cuestionamientos por la morosidad en la economía doméstica, el Presidente lanzó otra de sus expresiones descalificatorias: “¡Me niego a creer que seamos tan pelotudos!”, enfatizó, y el auditorio bursátil le respondió con la primera salva de aplausos.

“¡Nos comimos otra opereta, que ahora comíamos burro!”, fue otro de sus análisis. Aseguró que esa versión habría sido “una operación armada por un estudiante de periodismo en Argentina que trabaja para Lula”. Y siguió al cierre de esta nota con más exabruptos y blancos predilectos como “el inmundo e hijo de mil puta gobierno de Alberto Fernández”. Y el auditorio volvió a aplaudir, divertido.

El centro rosarino se había tensado desde temprano, con un enjambre de colectivos que soltó un pelotón de gendarmes y agentes de otras fuerzas federales en las cuadras adyacentes a la sede de la Bolsa de Comercio. Semejante despliegue de uniformes, armas largas, drones y vallados por doquier alteró la vuelta a casa de los rosarinos urgidos por cerrar el viernes.

En los últimos días la agenda de esta ciudad transitó por datos como los 20 mil puestos de trabajo registrado perdidos en estos dos años y medio, la morosidad in crescendo de 137.000 familias que pagan la comida a crédito, y patean las expensas para adelante, las ventas minoristas que se achicaron otro 3,8% en julio respecto del año pasado, y la industria manufacturera santafesina que también se contrajo 3,7% en el semestre y exhibe ocioso el 40% de su capacidad instalada.

Pero en los salones brillantes de la Bolsa de Comercio de Rosario nada de eso entró ayer, porque el grueso de los trajes que poblaron el auditorio representa el círculo rojo que aquí brinda sustento al plan de La Libertad Avanza. Salones que hacia la hora señalada menguaron sus luces para condescender la fotofobia del ilustre visitante.

Los jugadores del palo financiero predominaron en el salón central, aunque también se contaron referentes de la industria local, justo ayer que su federación madre –Fisfe– difundió su informe habitual con números otra vez negativos para 4 de cada 10 de sus ramas.

En tanto, una columna bien nutrida de sindicatos y organizaciones sociales y estudiantiles marchó por el centro en repudio a la figura presidencial. Pero el retén de seguridad la frenó a prudente distancia, lejos de la mirada y el oído de Milei, a quien igual declararon otra vez “persona no grata”, como en las otras dos veces que el libertario visitó la Bolsa, un escenario amigo.

El gobernador Maximiliano Pullaro transitó otra vez en el equilibrio verbal de no importunar al presidente y, a la vez, describir con suavidad algo de la vivencia santafesina de la crisis, como el sobreendeudamiento familiar y la recesión de la economía. Eligió, primero, repasar lo que considera sus logros de gestión en seguridad y obra pública.

“Se viene una segunda etapa en Santa Fe, luego de una muy dura en la que tuvimos que corregir variables. Hoy el mundo nos da oportunidades y Argentina también le da oportunidades a Santa Fe”, dijo el radical que ayer estrenó la media sanción de una polémica ley de reforma electoral con la que procura asegurarse su reelección.

Por lo demás, saludó la visita de Milei. “Es muy importante que el presidente venga a darnos un panorama de la economía”, celebró. Y a la vez, planteó “saber esforzarse como gobierno para que la plata le llegue a la gente, porque la gente hoy no está bien. Hay mucho nivel de endeudamiento. Necesitamos que la economía se reactive. Hoy gobernar en Argentina tiene que ver con generar empleo”, dijo como toda crítica y reclamo en rueda de prensa previa.

Pero en el púlpito se alineó con la prédica antiperonista del ambiente. “No queremos volver al pasado, al populismo y a la corrupción”.

Y dejó para el final un esbozo de algo que sonó a queja tributaria de provincia hacia el gobierno central. “El 94% de los impuestos que pagan nuestros productores son impuestos nacionales. 6.500 millones de dólares de retenciones de los cuales el 46% salen de la provincia de Santa Fe”, dijo para oponer a ciertas medidas suyas de rebajas impositivas.

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