Mientras sectores del PRO antes rehacios ahora evalúan apoyar una interpelación y posible remoción del jefe de gabinete, el líder del PRO dirige la estrategia desde el exterior y prepara su regreso a la Argentina para un acto partidario.
Mauricio Macri es amante del bridge, hasta a participado de los mundiales de ese juego de cartas exclusivo de algunas elites (era el juego predilecto de su padre). La tenida con Javier Milei es como un partido de bridge. Macri ya jugó sus primeras cartas, movió a sus dirigentes para que dejen en claro que la única jugada que le queda al presidente es echar a Manuel Adorni. Y ahora está esperando que jueguen los Milei. Más futboleros, algunos en el PRO dicen que “la pelota está del lado de la cancha del Gobierno”. Si Milei sigue sin hacer nada, Macri ejecutará (en todos los sentidos de esa palabra). El tablero está dispuesto y las piezas ya están en movimiento.
Hubo un cambio notorio de una semana a la otra en el PRO. Los mismos dirigentes que hace tan solo unos días le negaban a este diario que el partido amarillo pudiera apoyar una interpelación del jefe de Gabinete o incluso su remoción (ambas tildadas entonces de “movidas K”), ahora señalan que es perfectamente posible que el macrismo se suba a ambas medidas. Y le cargan toda la culpa a Milei por llevarlos a este escenario de desquicio institucional.
Macri hizo ejecutó -otra vez esa palabra- sus jugadas con precisión en la semana que se fue. Primero, salió su alfil más confiable, Fernando De Andreis, quien advirtió que Adorni se tendría que haber ido ayer. “No puede estar un día más en el Gobierno”, consideró. Era un mensaje de Macri directo a Milei: o lo echás vos o lo echo yo.
Pero como los Milei, a fuerza de amagues, tienden a no creerle más a los macristas, acostumbrados a que siempre se vayan al mazo, Macri ejecutó (ay) una segunda jugada: lo mandó al titular del bloque de Senadores PRO, Martín Goerling Lara, a remarcar que el macrismo está dispuesto a votar la interpelación y, si las explicaciones de Adorni no convencen (“Que me parece dificil”, acotó Goerling), entonces a pasar a votar su remoción. Por supuesto, esto vino regado discursivamente de frases como “esperemos no llegar a esto” o bien “el presidente tiene la herramienta” o también la idea de que quieren ayudar al Gobierno, pero no se deja ayudar.
Acuerdistas en retirada
Los sectores del PRO que todavía sostienen la necesidad de acordar con La Libertad Avanza en 2027 se mantienen en silencio en este contexto. No han hablado ni los gobernadores Rogelio Frigerio, ni Nacho Torres, Jorge Macri le huye al tema de Adorni y Cristian Ritondo suele contestar: “No me meto en cosas de otro partido”.
Ninguno de ellos avaló la estrategia de Macri, pero tampoco salieron a diferenciarse. Ritondo tuvo una semana dificil, primero conteniendo a su propio bloque, donde las posiciones están lejos de ser unánimes, y a continuación intentando coordinar con los radicales.
Finalmente, Ritondo encontró una fórmula para evitarse más problemas: dado que toda la acción de interpelaciones y mociones de censura a Adorni parece estar concentrada en el Senado, el jefe de bloque propuso esperar a ver qué pasaba en la Cámara alta antes de que su bloque tuviera que arribar a una posición propia. Así, se ahorró problemas y eventuales divisiones.
Aun si Ritondo coincidiera con gran parte de macristas y radicales en que lo de Adorni no da para más, está claro que preferiría que Milei resuelva de una vez la cuestión y no pase por el Congreso. El problema es que nada indica que Milei vaya a cambiar de postura.
Vuelve el Killer
Macri está en Estados Unidos, viendo el Mundial, y teledigitando todo desde allá. Pero tiene prevista una bajada al territorio, para luego retornar a Estados Unidos. Será el 26 de junio en Mar del Plata, donde pasará unos pocos días en los que hará un acto partidario como los que ya estuvo haciendo en Vicente López, Chaco, Corrientes, Santa Fe y Mendoza. Son instancias de reavivar al PRO hacia 2027 y tejer contactos locales (en las provincias radicales, Macri tuvo contactos con los gobernadores de la UCR, salvo con Alfredo Cornejo, que está pintado de violeta).
Hasta ahora Macri no habló del caso Adorni. Siempre hablaron otros dirigentes del PRO por él, el primero su ex secretario privado Darío Nieto. ¿Ahora se referirá por primera vez al caso? “Probablemente”, dicen algunos de los que lo conocen al ex presidente, aunque las opiniones están divididas. Hasta ahora, le redituó más que otros se expresaran sin que él tuviera que hacerlo. Pero, por otro lado, los focus group que consume el PRO dicen que el caso está maduro para llegar a su fin y que una palabra al respecto no hace más que darle rédito político al ex presidente.
Hay que ver si en su visita a la Argentina decide aplicar el tiro de gracia.

