sábado, junio 20, 2026

Se derrumbó la credibilidad de Adorni, incluso dentro del núcleo duro libertario

Alejado del atril y el micrófono, el exvocero se convierte paulatinamente en una sombra dentro del gobierno, pierde funciones y queda en un rol casi decorativo.

Javier Milei tuvo que asumir lo innegable y amputarle al jefe de Gabinete un rol que ya no ejercía. “No se va ni lo echan”, negaban voceros del exvocero el viernes por la mañana. Sin embargo, seis horas después de iniciado el desayuno con el Presidente en la Quinta de Olivos, Manuel Adorni tipeaba su último anuncio, que tras tres meses de escándalo ya no pudo realizar frente a un atril y en conferencia de prensa sino apenas con un tuit. Sin ganas de soltarlo, el Presidente volvió a hacer un gesto en su favor y acordaron que fuera el encargado de presentar a su reemplazo, el diputado y economista Adrián Ravier.

El mensaje en la red X fue el fin de las funciones de Adorni como portavoz. Ineficaz vocero de sus propios desaciertos quedó silenciado y claudicó la exclusividad como amplificador de la gestión libertaria. A la par, sufre recortes como ministro coordinador.

Desnudo en su principal ocupación, el jefe de Gabinete queda cada día más acotado también en la gestión política que sólo asumió por la gracia de las internas palaciegas que derivaron en el reemplazo de Guillermo Francos. Es evidente -y lo confirman todos los estudios de opinión pública- que se deslegitimó su capacidad de comunicar y de defender el relato oficial.

Entendieron que al árbol había que talarlo. Generaba una ruptura fundamental en su relato primigenio con el que ganó las elecciones, además de la ayuda de Mauricio Macri”, explicó Roberto Bacman, que un día antes del recambio de vocero presentó un estudio de CEOP muy revelador. Según esa encuesta, se derrumbó la credibilidad de Adorni, incluso dentro del núcleo duro de votantes de Milei. El 85 por ciento no cree en su palabra; el 79 por ciento cree que debe dejar el Gobierno y el 50 ahora considera que “el Gobierno es más casta que otros”. Las palabras con las que espontáneamente se asocia al exvocero son “corrupto, ladrón, chorro, mentiroso, chanta, hipócrita, inmoral, soberbio y caradura”, entre otras. Evidente antítesis del ideario que promueve La Libertad Avanza y del “año de la moral” que prometió el Presidente en la Asamblea Legislativa del 1º de marzo.

Para el director de CEOP, de todos modos, mientras Adorni mantenga un despacho en Casa Rosada seguirán los problemas para el Gobierno que tiene dificultades para avanzar con la Ley de Tierras y la eliminación de las PASO, un cambio de reglas electorales que considera imprescindible para tener chances en el 2027. Si resistirá política y personalmente es una pregunta que nadie se anima a contestar en las altas esferas libertarias donde buscan instalar otros temas, como hizo Pilar Ramírez -mano derecha de Karina Milei- en el debate de la Legislatura porteña, donde entre otras iniciativas se incrementaron las penas para los llamados ‘trapitos’.

En su estudio sobre la conversación digital, Inteligencia Analítica llegó a conclusiones similares a las de Bacman. La crítica es transversal y dilapidó al mileísmo: sólo el 24 por ciento fueron tuits a favor mientras que “en todas las comunidades la crítica superó a la defensa incluso entre libertarios”. “Los libertarios apenas defendieron a Adorni en el 7.2 por ciento de sus tuits sobre el tema, frente a un 22.5 por ciento de crítica desde su propio espacio”, indica el exhaustivo análisis.

En ese contexto, la motosierra tuvo que pasar también sobre algunas otras funciones de Adorni como el vínculo con aliados y gobernadores, un rol en el que suma autonomía el ministro del Interior, Diego Santilli, y a quien ahora acompaña públicamente Eduardo ‘Lule’ Menem, subsecretario de mayor confianza de Karina Milei. Jaqueado por la causa Andis, el sobrino del expresidente Carlos Menem había bajado el perfil hasta que esa investigación dejó la tapa de los diarios y se disimuló bajo los escándalos de Libra y de la investigación sobre el exvocero.

Algunos se preguntan cómo seguiría el Gobierno sin Manuel Adorni, piedra fundacional de la narrativa. La respuesta: la gestión ya prescinde del ministro coordinador y continúa su presencia incómoda que genera roces internos y con amigos; y obstruye el avance de iniciativas en el Congreso de la Nación.

En las últimas semanas, los nombres de Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano; y de Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores, sonaron como sus posibles reemplazos. Ocurra o no, en los hechos ambos ensombrecen a Adorni. Incluso Pettovello lo desplazó en los acuerdos firmados con varios gobernadores. Donde antes estaba Adorni ahora se ve a la ministra, a Lule Menem o a Ignacio Devitt, subsecretario de Relaciones Parlamentarias e Institucionales. Es evidente el crecimiento en la influencia de Devitt que quedó sentado en una mesa política de la que no participan funcionarios de más alto rango.

Cerca de Milei y de Adorni juran que no se desprenderá del ministro aunque el exvocero parezca ahora una figura decorativa que si ocupa un lugar en la escena pública es porque el Presidente rescata su vínculo personal. Ex profeso tuvo un lugar central en el acto del Día de la Bandera en Rosario donde la transmisión oficial lo destacó por sobre otras figuras y esta semana convocará a la mesa política, un espacio que parece armado más para la simulación que para avanzar. La última reunión fue tensa, hubo un cruce entre Adorni y Bullrich, y Santiago Caputo casi no habló reservándose sus apreciaciones para presentarle un plan en privado al Presidente que parece haberlo escuchado.

El consultor promovía un cambio para recuperar iniciativa política y comunicacional. Lo mismo Bullrich y el PRO, que destacaban cómo noticias respecto a inflación, riesgo país e inversiones se diluían frente al expediente judicial. Justamente la senadora y el asesor presidencial fueron dos de los que celebraron la designación de Ravier. Lo mismo Las Fuerzas del Cielo, que reaparecieron con influencers militando a favor del saliente diputado pampeano.

La que pasó fue una semana clave. No sólo porque siguió sumando escándalos como la revelación de la periodista Romina Manguel respecto a la compra de un Flipper por 8000 dólares -una excentricidad de nuevo rico- sino por el avance en el Congreso de la posibilidad de una interpelación y las señales que emanan de los tribunales.

El fiscal Gerardo Pollicita -como el Senado- le dio tiempo al Gobierno cuando decidió convocar a indagatoria a Francisco Adorni antes que a su hermano Manuel. Los delitos que se les imputan son los mismos y algunas de las pruebas también. De hecho, la declaración jurada del menor contradice las correcciones del jefe de Gabinete. Investigados ambos por supuesto enriquecimiento ilícito y por las omisiones en sus declaraciones de bienes, el diputado provincial declaró una herencia mayor que la del exportavoz. La contradicción expone a los dos.

En ese contexto, Patricia Bullrich avanza. Victoria Villarruel ahora también. Y Javier Milei retrocede quizás para recuperar envión.

Los gestos de la Vicepresidenta hablan por sí solos. Ya no guarda silencio y hasta habilitó una entrevista con su madre y con empresarios que la visitaron en el Senado de la Nación. Todos contaron que ella les explicó que gobierna Karina y no Javier Milei. En el recinto seguirá desmarcándose y cuidando más las formas institucionales que las necesidades del Gobierno. “No hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni”, sentenció en Rosario tras participar del acto por el Día de la Bandera al que no la invitó Casa Rosada. También criticó que se haya buscado apoyar públicamente al jefe de Gabinete con palabras más duras que las que pronunció al bajarse de la misa en Luján, donde se homenajeó al Papa Francisco a un año de su muerte. También entonces se escenificó respaldo al exvocero sin éxito.

Bullrich por su parte genera desconfianza y dudas entre los senadores de LLA, que se preguntan si fue por torpeza o con intencionalidad política que dejó apuntar en el acta de Labor Parlamentaria los proyectos de interpelación a Adorni. Con esas iniciativas en el orden del día para la sesión convocada para el jueves se pone en jaque al ministro coordinador. El peronismo asegura que si hay quórum se puede votar mientras el oficialismo opera para evitarlo.

Por las dudas la mayoría de los legisladores y voceros se amparan en el silencio, también cerca de Adorni. Admiten que no tienen indicaciones desde Presidencia ni del flamante portavoz que para evitar el escándalo y para beneplácito de Milei se presenta exclusivamente como difusor de lo que llama “el milagro económico”.

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