La crisis de representación y los nombres que plantean una salida por fuera de la polarización entre Milei y el peronismo. Las dudas del establishment y los magros números del Presidente.
Si el Gobierno no logra imponer su reforma política, en menos de un año los argentinos volverán a las urnas para elegir al próximo presidente. El trámite se iniciará con las PASO. Un fenómeno transversal que atraviesa edades, géneros y niveles educativos diversos inquieta a la dirigencia: se trata del “ningunismo” detectado en el último informe de Creencias Sociales de Pulsar.UBA. Un 42 por ciento no se identifica con ningún partido o espacio, lo que configura el nivel más alto desde 2023. Sobre ese territorio sin representación empiezan a proyectarse nuevos outsiders. Jorge Brito y Daniel Hadad son los nombres que ya circulan en las encuestas y en las conversaciones del establishment, aunque ambos cargan con el problema del bajo conocimiento. Después de casi cuatro años de experimento libertario, se abre la incógnita sobre el escenario electoral 2027. ¿Hay espacio para que emerja otra figura por fuera de la política o el par mileísmo/antimileísmo será el ordenador de la nueva disputa electoral?
A un año y tres meses de que culmine el primer mandato de Javier Milei, el panelista de TV que llegó a la Casa Rosada, la aparición de nuevos outsiders propalados por el propio círculo rojo expone la pérdida de legitimidad del Presidente incluso entre los actores que más se beneficiaron con su modelo económico. Aun compartiendo el rumbo general de las reformas, en el establishment crece la preocupación por el carácter imprevisible de Milei, la ausencia de un proyecto productivo y su insensibilidad frente a una realidad social cada vez más acuciante.
Las caras de incomodidad durante el discurso del mandatario en el Council de las Américas fueron la postal del desencanto. Disociado de la realidad, Milei anunció un nuevo recital para celebrar el 0,8 por ciento de inflación mayorista. “A nivel empresarial hay dudas sobre la evolución de la economía 2027 y esa duda es paralización en la inversión”, dijo uno de los asistentes a este diario. Al resto del país, inmerso en el drama del endeudamiento, Milei les respondió el viernes por la noche desde la Bolsa de Comercio de Rosario. “Se compraron televisores para ver el Mundial y después veían si pagaban o no”.
Para el establishment, el problema no es el modelo sino el Presidente. La búsqueda de un posmileísmo que preserve el programa alimenta el casting de nombres para 2027. El trabajo del Observatorio Pulsar.UBA, dependiente del IGEDECO, Facultad de Ciencias Económicas y de la Carrera de Ciencia Política de la UBA, arroja un dato relevante: la expansión del “Ningunismo”, que en tres años alcanzó el valor más alto de la serie. Es decir que la llegada del primer outsider a la Casa Rosada profundizó el desinterés por la política y arroja una nueva pregunta: ¿Qué viene después de Milei?
Una medición de la consultora La Sastrería, de Héctor Timerman, relevó durante agosto que un 41,2 por ciento se identifica con distintas expresiones del antimileísmo, frente a un 30,5 por ciento que todavía respalda al mandatario, ya sea porque integra su núcleo duro o por su rechazo al kirchnerismo y al peronismo. El informe identifica, además, un 26,5 por ciento que “no se siente cercano” a ninguna de esas opciones. A partir de esos datos, el trabajo concluye que “en un contexto donde muchos eligen a ‘Ninguno’, el pasado no resulta electoralmente sexy y el oficialismo no termina de convencer, hay espacio para que figuras distintas oxigenen la política en las elecciones de 2027”.
Para Shila Vilker, directora de Trespuntozero, “hay lugar para disputar”. Vilker identifica “mucha sensibilidad que no interpela ni la oposición ni el oficialismo”, aunque advierte que “la polarización se va a imponer en el tramo final”. La clave, sostiene, está en no leer al “ningunismo” como un bloque homogéneo. Esos “segmentos grandes de la población que no quieren votar a los más establecidos, que son hoy Milei o Axel Kicillof”, no necesariamente quieren lo mismo ni buscan una misma alternativa. En la misma línea, Julieta Waisgold, consultora en comunicación política, advierte que “el hecho de que los niveles de antipolítica sean altos no significa linealmente que los argentinos vayan a votar mayoritariamente a otro outsider”. Por fuera de los sectores más polarizados, observa “un votante indeciso y también más apático que va a terminar definiendo su voto de forma experiencial”. Por eso, “no va a alcanzar con prometer un futuro mejor, sino que va a tener ventaja el que consiga hacer sentir en el presente que otra experiencia es posible”. Para Waisgold, “la disputa va a ser por quién logra construir una posición fuerte y reconocible que interprete mejor las urgencias de este momento”.
El vacío de representación puede abrir espacio para nuevos outsiders. La incógnita es si alguno logrará convertir ese malestar disperso en una alternativa competitiva antes de que la polarización vuelva a ordenar el escenario.
Manda la polarización
Santiago Giorgetta, director asociado de Proyección, sostiene que “no hay lugar para los outsiders”. Según las mediciones de la consultora, Milei y Kicillof concentran casi el 70 por ciento de los votos en primera vuelta y llegan al 80 por ciento en un eventual balotaje. “La polarización está licuando por un lado el blanco y por el otro la indecisión. En ese escenario el outsider no tiene ni espacio ni lugar”, explica y agrega: “menos todavía los nombres que empezaron a circular. Gebel, Hadad y Brito tienen menos del 15 por ciento de conocimiento”.
El diputado y politólogo Sebastián Galmarini cree que la instalación de nuevos outsiders “es una bomba de humo” y que “manda la polarización”. Para el dirigente, “si bien hay mucha gente fuera de los dos grandes polos, muchos tienden a elegir al menos malo para la segunda vuelta y muchos otros terminan en el ausentismo”.
Galmarini también relativiza el antecedente de Milei. “Fue outsider hasta la PASO. Después fue girando hasta hoy, al punto que es más parecido a Cambiemos que al Milei original”.
Federico Morante, armador político del PJ de la provincia de Buenos Aires, también cree que el descontento con los partidos se diluye cuando llega el momento de elegir. “A la hora de votar terminan siempre inclinándose por dos polos”, asegura. Para Morante, ese descontento sólo puede revertirse con una oferta electoral competitiva. “Claramente eso se da con un buen proyecto de país y con una comunicación clara y sencilla”.
Paola Zuban, consultora e investigadora de Zuban Córdoba, pone otro límite a los globos de ensayo. “Outsiders puede haber un montón, pero en términos de opinión pública no veo que ninguno tenga posibilidades”. Para Zuban, por más novedosa que sea, una figura necesita tiempo para posicionarse. Recuerda que hubo un solo caso reciente en el que un candidato que no estaba instalado logró llegar a la Presidencia: fue Alberto Fernández. Milei tampoco apareció de un día para otro. “Era outsider, pero lo veníamos midiendo desde 2018”, recuerda.
